viernes, 30 de diciembre de 2011

¿Por qué la venganza es dulce?


Probablemente todos en alguna ocasión hemos escuchado la frase: “la venganza es dulce”, para referirse a cierto grado de satisfacción que se experimenta cuando alguien que nos ha hecho daño recibe su merecido. Pero… ¿qué hay de cierto en esta idea? ¿La venganza realmente es satisfaciente? ¿Por qué?

Investigadores de la Universidad de Marburg en Alemania se plantearon estas mismas preguntas. Para responderlas reclutaron a un total de 83 estudiantes a las cuales se les indujo a pensar que habían sido engañadas por un colega.

Cada estudiante debía escribir un ensayo corto que posteriormente debía intercambiar con otro estudiantes para que este le hiciera las correcciones. A cada estudiante se le hizo creer que había recibido una evaluación injustamente baja y que esta incidiría en la remuneración económica que recibirían al finalizar el experimento; si bien en realidad no existía ningún estudiante que fungiese como evaluador externo.

La última vuelta de tuerca consistió en permitirle a los estudiantes participar en un sorteo de última hora que estaba previamente preparado para que el supuesto estudiante que les había brindado la evaluación baja perdiese dinero. Además, también se les brindó la oportunidad de enviarles un mensaje de texto. ¿Qué sucedió?

Curiosamente, cuando la pareja perdía dinero “al azar”, los estudiantes reportaron sentirse satisfechos. No obstante, si la pareja no perdía dinero pero le enviaba un mensaje de texto reconociendo su error en la evaluación, los estudiantes también se sintieron satisfechos. ¿Quiénes no se sintieron bien? Evidentemente, aquellos cuya pareja no se disculpó ni perdió dinero.

La pérdida de dinero fue comprendida como una especie de “venganza universal” que satisfizo a los estudiantes ya que reequilibró su sentido de la justicia pero las excusas también ejercieron el mismo efecto. Así, los investigadores hipotetizan que la venganza es mucho más que la igualdad de sufrimiento, se trata de un sentido de la justicia donde se intenta que el otro comprenda que sus acciones han sido inadecuadas a través de la puesta en práctica de mecanismos de moderación que pueden ser más o menos adecuados y “justos”.

Los investigadores concluyen que la venganza es dulce y satisfactoria pero solo cuando los ofensores comprenden por qué están siendo castigados. De esta forma, quizás saboreemos la venganza porque es la confirmación de que existe una justicia que garantiza cierta paridad de oportunidades para todos. Y esta sensación nos resulta reconfortante y nos brinda seguridad.

Aún así, esto no quiere decir que la venganza sea un comportamiento positivo y totalmente perdonable porque nos hace sentir bien. En algunas situaciones es mucho más adecuado comprender las razones que motivan a las otras personas a actuar y aceptar las mismas porque a veces la venganza solo se convierte en un círculo vicioso que alienta las emociones negativas.


Fuente:
Gollwitzer, M.; Meder, M. & Schmitt, M. (2010) What gives victims satisfaction when they seek revenge? European Journal of Social Psychology; 41: 364–374.
Escrito por Jennifer Temática: Emociones

El divagar de la mente: ¿Es la causa de la infelicidad?



Soñar con los ojos abiertos puede potencia la creatividad y nos ayuda a relajarnos, sobre todo si estamos en un ambiente estresante. Sin embargo, no todo es positivo. Psicólogos de la Universidad de Harvard sugieren que dejar la mente divagar puede conducir a estados de infelicidad.

Las personas pasan aproximadamente el 46.9% de sus horas de vigilia pensando en algo que no tiene nada que ver con lo que está haciendo y este divagar de la mente nos puede hacer infelices. O al menos así lo demuestra el estudio realizado a partir de un app para iPhone que recogió los datos de más de 2.250 personas. A través de esta aplicación se indagaba sobre sus pensamientos, sentimientos y acciones de sus vidas cotidianas.

Daniel Gilbert, el psicólogo que ha dedicado años a investigar la felicidad humana, ha conducido este estudio y afirma que una mente que divaga a menudo es una mente infeliz. Además, afirma que la habilidad para pensar en lo que no está sucediendo es un logro cognitivo pero tiene sus costos emocionales.

Al contrario de los animales, los seres humanos pasamos muchísimo tiempo pensando en lo que sucede a nuestro alrededor: observamos los eventos, analizamos el pasado y escudriñamos el futuro e incluso pensamos en situaciones venideras que jamás se materializarán. De hecho, el divagar de la mente sería un modo de operar de nuestro cerebro que se activa por defecto.

A las personas que participaron en la investigación se les preguntaba en cualquier momento del día (mediante el app en su iPhone), su nivel de felicidad, qué hacían en ese momento, en qué pensaban y cómo se sentían. Asombrosamente, al realizar las estadísticas pudo apreciarse que las personas dejaban divagar su mente durante el 46.9% del día. Lo más curioso fue que de todo el tiempo que la mente divagaba, el 30% correspondía a momentos en los cuales las personas estaban cumplimentando otras actividades.

Finalmente, pudo apreciarse que las personas eran más felices cuando hacían el amor, practicaban ejercicios físicos o mantenían una conversación. Al contrario, eran menos felices cuando descansaban, trabajaban o utilizaban el ordenador en la casa.

Así, los investigadores concluyen que el divagar de la mente es un excelente predictor de los niveles de felicidad. Cuando estamos involucrados en una actividad pero nuestra mente tiende a divagar, esto significa que lo que estamos haciendo no nos resulta gratificante ni interesante, por ende, nuestra mente se desconecta automáticamente. Sin embargo, según Gilbert, si nos mantuviésemos concentrados intentando buscar el sentido de la actividad, probablemente fuésemos mucho más felices. Y es que para este psicólogo el divagar de la mente es la causa de la infelicidad y no una consecuencia, como se había pensado hasta el momento.

¿Cuál sería la solución? Aprender a estar plenamente presentes.

Además, al parecer es bastante difícil hallar la felicidad en las tareas en las cuales nos involucramos cotidianamente ya que los psicólogos hallaron que solo el 4.6% de los momentos de felicidad referidos por las personas que participaron en el experimento se podían atribuir a la actividad específica que realizaban.


Fuente:
Gilbert, D. T. & Killingsworth, M. A. (2010) A Wandering Mind Is an Unhappy Mind. Science; 330(6006): 932.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La trampa de los productos dietéticos



¿Eres de las personas que después de haber ido al gimnasio piensa que un croissant no le afectará? ¿O quizás de los que después de una larguísima caminata se permiten un pequeño capricho en forma de dulce? Pues bien, en el ámbito de la Psicología esto se denomina: “el Efecto de la Licencia” o en otras palabras, cuando nos permitimos pequeños caprichos porque consideramos que los merecemos después del esfuerzo realizado.

Ahora un nuevo estudio ha documentado un fenómeno similar en el acto de tomar las píldoras vitamínicas. Según los investigadores, este efecto podría explicar por qué el incremento explosivo en el consumo de suplementos dietéticos (aproximadamente la mitad de la población de los Estados Unidos los consume) no conduce a una mejoría en la salud.

Los investigadores de la Universidad de Nacional de Sun Yat-Sen reclutaron a 82 personas en la ciudad de Kaohsiung, en Taiwán. A todos se les propuso un régimen basado en una píldora inerte, a la mitad de ellos se les dijo que la píldora era un placebo mientras que a la otra mitad se les dijo que era una vitamina.

Después de un periodo de tiempo, se le pidió a las personas que calificaran una serie de comportamientos según los consideraran más o menos deseables. Pudo apreciarse que aquellas personas que creían que estaban tomando una vitamina mostraban una tendencia a considerar como más deseables una serie de comportamientos dañinos como beber grandes dosis de alcohol. Al contrario, las actividades más salutogénicas como practicar yoga se percibían como menos deseables.

Finalmente, cuando se les dio la oportunidad de elegir un cupón para una cena en un restaurante buffet o en un sitio donde se ofrecía comida orgánica, la mayoría de las personas que creían que tomaban las vitaminas, eligieron el restaurante buffet.

¿Por qué sucede esto?

Los investigadores consideran que el simple hecho de tomar una vitamina altera su percepción de vulnerabilidad ya que las personas que consumían vitaminas se sentían más invulnerables en comparación con quienes sabían que estaban tomando una píldora neutra. Esto facilitaría que las personas se involucrasen en actividades que dañan su salud ya que perciben el riesgo de manera minimizada.

Vale aclarar que este no es el único estudio de su tipo. Anteriormente se había realizado una investigación muy curiosa que incluyó personas de los Estados Unidos, China, Italia y Japón y según la cual en los Fast Food donde se incluyeron opciones dietéticas, las personas tendieron a elegir las alternativas más dañinas. Estos investigadores afirman que el simple hecho de apreciar un menú saludable minimiza nuestro sentido de culpa por lo que cedemos ante la tentación de consumir el menú más dañino.

En fin, que la próxima vez que nos pongamos a dieta u optemos por consumir suplementos alimenticios, será mejor tener bajo control nuestras decisiones y no sucumbir ante el Efecto de la Licencia.

Fuente:
Chiou, W., Yang, C., and Wan, C. (2011). Ironic Effects of Dietary Supplementation: Illusory Invulnerability Created by Taking Dietary Supplements Licenses Health-Risk Behaviors. Psychological Science; 22(8): 1081-1086.
Escrito por Jennifer Temática: Desarrollo Personal

viernes, 16 de diciembre de 2011

Cómo afecta Internet a la mente



Por Carlos Morea  | Para LA NACION


En agosto pasado, LA NACION publicó un artículo titulado "Más información, menos conocimiento", en el que Mario Vargas Llosa hacía referencia a las preocupantes advertencias señaladas por Nicholas Carr en su libro Superficiales. ¿Qué esta haciendo Internet con nuestras mentes? Allí se manifestaba alarmado y triste por los estragos que Internet estaría provocando en las mentes humanas. Para el premio Nobel, las siniestras predicciones de Carr a su vez reivindican las más antiguas teorías de Marshall MacLuhan sobre los peligros de los medios de comunicación en general y cómo éstos modifican y controlan nuestra manera de pensar y de actuar. En septiembre, LA NACION publicó la nota de opinión "Internet no debilita la memoria", escrita por Facundo Manes, renombrado neurobiólogo de la Universidad Favaloro, en la que el autor se refería a estos temas y en particular al artículo de Vargas Llosa.

El escritor peruano explícitamente reconoce no ser un neurocientífico capaz de juzgar sesudamente los experimentos citados por Nicholas Carr en su libro, y también admite que es posible que este último pueda exagerar un poco en sus catastróficos pronósticos. Pero coincide con Carr en que Internet esta dañando las mentes de los que la usan en forma indiscriminada. Utilizando el análisis de Carr, y también su propia experiencia, defiende con ahínco los fantásticos impulsos de Internet a la investigación científica y al desarrollo económico de las naciones, pero también se espanta por su deformada y excesiva utilización. Vargas Llosa advierte sobre el deterioro de la memoria. A mi modo de ver, entremezcla esto con otras dimensiones de la mente humana, pero sin duda su congoja no se ciñe a la memoria, sino que apunta, como lo expresa, a "la pérdida del hábito y hasta de la facultad de leer grandes libros" y a "la moderna creencia de que sólo se lee para informarse". Y agrega: "Los textos que no están subordinados a la utilización pragmática suelen ser considerados superfluos".

Si se tratara sólo de informarse veloz y utilitariamente, nadie puede dudar de que, como él describe, "un diestro cazador internauta alcanza su objetivo muy eficazmente picoteando información con el frenesí y el mariposeo cognitivo de la pantallita sin tener necesidad de hacer prolongados esfuerzos de concentración, reflexión, paciencia y prolongado abandono a aquello que se lee". Vargas Llosa también advierte que Internet no resulta ser sólo una herramienta apta, sino que más bien pasa a ser una prolongación o una suerte de prótesis de nuestro propio cuerpo y de nuestro propio cerebro.

El reconocido neurocientífico Facundo Manes aclara de antemano que su objetivo es aportar algo adicional y así complementar lo dicho por Vargas Llosa desde la neurobiología; pero, en mi entender, su artículo más bien procura refutar a Vargas Llosa y a Carr. Manes utiliza frases citadas por el premio Nobel, como por ejemplo, "cuanto más inteligente sea nuestro ordenador, más tontos seremos" o "la inteligencia artificial soborna y sensualiza a nuestros órganos pensantes, los que se van volviendo, de manera paulatina, dependientes de aquellas herramientas y, por fin, sus esclavos", y les asigna un peso relativo mayor y un significado parcialmente sesgado respecto del que surge de la letra y del espíritu del texto de Vargas Llosa.

En parte justificado por la amalgama que Vargas Llosa realiza de la memoria y otras dimensiones de la mente humana, de manera un tanto elíptica Manes insinúa que el corazón del argumento del novelista es la degradación que Internet provoca en la memoria humana y se enfoca primordialmente en ello para refutarlo.

Sus apreciaciones sobre la memoria son por cierto muy interesantes, aparentan ser rigurosas y resultan además estar situadas en las antípodas del parecer de Vargas Llosa. Para completar su intento de refutar al escritor peruano, hacia el final de su texto Manes pretende extender su defensa del ordenador respecto de la memoria en particular hacia toda la mente humana en general, y reivindicar así las bondades de Google sobre las mentes.

Celebra así algunas indiscutidas virtudes de las nuevas tecnologías y niega la actual preponderancia del colorido y animado monitor por sobre la lectura de las grandes obras. Arguye que a través de la incesante interacción con sus semejantes, el hombre y su cerebro siguen progresando y no son entonces disminuidos por las máquinas.

Vargas Llosa lamenta el efecto de Internet sobre la memoria humana, pero a mi humilde modo de ver ése no es el núcleo de su mensaje. El célebre escritor se manifiesta asustado y entristecido porque comparte con Carr el diagnóstico de que Internet está reduciendo la capacidad humana de introspección que antes avivaba la literatura.

Para calar hondo en semejante temática habría que extenderse mucho en cuestiones sobre el cerebro y sobre la mente, y hacerlo no sólo desde lo científico experimental sino también desde la metafísica, que incluye las dimensiones inmateriales de la mente humana. Todo eso excedería las pretensiones de este taquigráfico apunte. Nadie en su sano juicio osaría poner en duda la piramidal importancia de la memoria humana y que sin ella bien poco o casi nada podríamos llevar a cabo. Pero las neurociencias creen que la mente humana abarca otras dimensiones cardinales, también inmateriales, como la autoconciencia, la inteligencia abstracta, la libertad, la capacidad estética, la capacidad ética, el amor al prójimo, la sed y búsqueda de trascendencia y de felicidad perenne, y, entre los creyentes, la creencia y el amor a Dios. Yo tiendo a coincidir con Facundo Manes y no con Vargas Llosa, en cuanto a que Internet no está anestesiando la memoria del hombre para llevarla a una amnesia universal. Pero no resulta para mí viable encoger la mente humana a la memoria y a la búsqueda utilitaria de información. El hombre es la única bestia conocida en el cosmos que piensa y hace cosas que no son siempre exclusivamente utilitarias para la supervivencia y la conservación de su especie. Hasta neurocientíficos agnósticos y ateos manifiestan la relevancia de evocar "experiencias espirituales" (ampliamente definidas) para la consecución de la realización y felicidad humanas.

Incluso si la memoria humana no padeciera rasguño alguno, como tan ilustradamente expone Facundo Manes, a mi modo de ver resulta hoy muy arduo argumentar y constatar que a través de los muy acotados márgenes de introspección y reflexión que Internet promueve (hecho que tanto asusta y entristece a Vargas Llosa) no se estén efectivamente degradando otras dimensiones de la mente humana como la autoconciencia, la inteligencia abstracta, la libertad, la capacidad estética, el amor al prójimo y la sed y el anhelo de trascendencia y de felicidad imperecedera que todos los seres humanos traen consigo.

© LA NACION

El autor es empresario. Escribió La búsqueda que más importa. Bienestar, ciencia y eternidad.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Crisis de pareja o ruptura definitiva



Según las informaciones brindadas por el Instituto de Política Familiar, en el año 2010 en España se vivía una ruptura matrimonial cada cuatro minutos (hay veces que las estadísticas me resultan un tanto increíbles pero opto por ser fiel a los números). Y es que la inmensa mayoría de las parejas atraviesan periodos de crisis a lo largo de la relación. Esto sucede debido a que todas las personas cambiamos con el paso del tiempo, varían nuestras necesidades, motivaciones e incluso los sentimientos. Por ende, estos cambios provocan desencuentros que antes no existían.

Cuando se pasa por una crisis predomina la angustia y la confusión. Entonces aparece una pregunta que martillea constantemente: ¿Atravesamos una crisis o nos enfrentamos a una ruptura definitiva? ¿Cómo saberlo?

Al entrar en crisis los sentimientos que se experimentan son muy intensos por lo que es difícil pensar con la mente despejada. Decidir si vale la pena continuar o debe terminarse la relación puede ser una empresa verdaderamente titánica; sobre todo porque tememos asumir la opción equivocada.

Hay quienes consideran que la relación de pareja debe terminarse cuando se ha acabado el amor. No obstante, lo cierto es que a veces resulta muy difícil deslindar el amor de otros sentimientos como el cariño, la amistad o la compasión. Entonces es importante preguntarse: ¿aún existe pasión? ¿existe atracción sexual? En otros casos aún existe amor y pasión pero simplemente el estilo de relación que se ha adoptado es tan inadecuado que causa daños a ambos miembros.

Lo cierto es que es bien difícil determinar cuándo poner punto final a una relación de pareja pero en sentido general puede decirse que deberíamos pensar en una ruptura cuando la pareja no nos permite desarrollarnos como personas o cuando ninguno de los dos miembros logra desarrollarse. Cuando la relación más que satisfacción y bienestar, produce daño y sabemos que no hay forma de llegar a un acuerdo ventajoso para ambos que cambie el estado de las cosas actuales, entonces es el momento de llenarnos de coraje y romper.

Una relación de pareja madura implica un crecimiento de ambas partes, las dos personas se complementan y se retroalimentan la una de la otra permitiendo el desarrollo personal (ya sea brindando apoyo o motivando al otro). Hay ocasiones en que la relación no es desarrolladora sino que coarta la libertad y las posibilidades de las personas de desarrollarse, en este punto es necesario detenernos en el camino y repensar cuál será el paso futuro.

Si has optado por sobrellevar la crisis entonces necesitarás una buena dosis de introspección en aras de reconocer los errores propios y trabajar en eliminarlos. Eso sí, cada uno de los miembros de la pareja debe hacer lo mismo para que la relación continúe adelante. La responsabilidad por la crisis nunca es de una sola persona sino de ambos, por consiguiente, deben conversar sobre el tema, determinar responsabilidades y comprometerse con el cambio.

Si has optado por la ruptura debes saber que no será fácil. A veces, cuando la relación ha sido muy tormentosa, se experimentará un periodo de alivio inicial pero casi siempre después llega la nostalgia, la tristeza y la soledad. No obstante, estos son sentimientos normales que se van atenuando con el paso del tiempo. Date un tiempo para estar solo o sola y no corras inmediatamente a buscar una nueva pareja (sobre todo si el motivo que te impulsa es el miedo a la soledad, el refrán: “un clavo saca al otro” no es el mejor consejo a seguir).

Finalmente, tanto si se opta por continuar la relación como si se rompe la misma, un terapeuta de pareja siempre puede ser útil porque les ayudará a enfrentar los conflictos y a entender con mayor claridad qué sucede en la relación.
Escrito por Jennifer Temática: Sexualidad

Los reproductores de MP3 restringen la percepción del espacio personal



En los últimos años la tecnología ha invadido completamente nuestras vidas. Y hemos aceptado todos estos cambios sin poner oposición porque nos facilitan la rutina cotidiana o nos hacen la vida más placentera (o al menos esa es la idea que nos han vendido). Pero… ¿te has preguntado hasta qué punto puede la tecnología cambiar nuestros comportamientos?

Pues bien, esta pregunta se la han planteado psicólogos de la Universidad de Londres y para responderla idearon un diseño experimental bien original. En síntesis, su idea era evaluar cómo incidía la música en la percepción del espacio pero la clave se encontraba en que las notas musicales llegaban a las personas a través de unas bocinas o mediante los audífonos de un iPod.

Los investigadores le pidieron a los participantes que caminaran hacia un experimentador del todo desconocido para ellos (hombre o mujer) hasta el punto en que se sintieran incómodos por la cercanía. En otro grupo, era el experimentador quien caminaba hacia los participantes y estos lo debían detener cuando consideraran que estaba demasiado cerca.

Este ejercicio se repitió en total silencio, escuchando música positiva o negativa (en este caso, transmitida a través de bocinas o mediante los audífonos del iPod). Al finalizar, cada participante escuchó nuevamente las piezas musicales y evaluó en una escala cuánto les afectaron desde el punto de vista emocional.

Pues bien, la música positiva transmitida a través de los audífonos tenía el curioso efecto de empequeñecer el sentido de las personas de su espacio personal de forma que estos dejaban que el experimentador se acercara mucho más, en comparación con quienes escuchaban la misma música transmitida mediante las bocinas.

Por otra parte, la música negativa transmitida a través de las bocinas tenía el efecto de expandir el espacio personal (algo que no ocurría si se transmitía a través de los audífonos de cualquier lector mp3). Vale aclarar que este efecto era aún más pronunciado en quienes reportaron haberse sentido turbados emocionalmente por la música.

Esta idea no es del todo nueva. Anteriormente varios psicólogos ya habían hipotetizado la posibilidad de que escuchar música a través de los audífonos actuase como una barrera imaginaria que nos permite lidiar con la opresiva sensación claustrofóbica que propician muchas de las grandes ciudades, sobre todo en los medios de transporte urbanos.

La parte positiva del fenómeno radica en el hecho de que escuchar música a través de los audífonos podría ser otra herramienta más para luchar contra la claustrofobia o para propiciar el confort en situaciones donde nos vemos obligados a compartir un espacio reducido.

Fuente:
Tajadura-Jiménez, A., Pantelidou, G., Rebacz, P., Västfjäll, D. & Tsakiris, M. (2011) I-Space: The Effects of Emotional Valence and Source of Music on Interpersonal Distance. PLoS ONE: 6 (10).
Escrito por Jennifer Temática: Percepción Psicología Social.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Los hardcore gamers tienen centros del placer más grandes



¿Los gamers pueden ser los mejores amantes o sentir más placer? Depende de muchos factores, pero ya hay bases científicas que los cataloga de ser los más hedónicos, un gran paso al menos para la autosatisfacción. En este estudio realizado por el Dr. Simone Kuhn de la Universidad de Medicina Charité de Berlín, se tuvo en observación a un grupo de 154 gamers de 14 años de edad. Primero, los investigadores dividieron a los estudiantes en dos grupos: el jugador casual que jugaba durante unas cuatro horas a la semana, y los frecuentes que juegan por cerca de 21 horas a la semana.

Se obtuvieron imágenes a través de escáners de resonancia magnética de todos los sujetos de prueba y se encontró que en comparación a los que los jugadores ocasionales, el grupo de jugadores hardcore tenían más materia gris (cuerpos de las células nerviosas), en una región del cerebro llamada  ”cuerpo estriado”.

El estriado ventral se asocia generalmente con todo lo que da placer, por ejemplo, recompensa de comida o monetaria. También se ha asociado con algunas adicciones, y aunque esto no es concluyente, sugiere que los  jugadores frecuentes experimentan más placer que otros: el estudio revela sin duda una interesante correlación.

En una segunda parte del estudio, prometieron a los participantes una recompensa si eran capaces de ganar. Los escáners cerebrales de los jugadores hardcore mostraron una respuesta muy interesante: los centros de placer se activan más cuando no lograban conseguir la victoria. Se piensa que esto puede ser una de las razones por las que persisten con los videojuegos a pesar de estar perdiendo, como  aquel amigo aferrado y mal encarado que no sabe perder.

Existen muchos mitos sobre el tema y la verdad es que todavía hay mucho que aprender sobre las causas y consecuencias de ser gamer. Algunas investigaciones sugieren que los juegos pueden ser saludables, mientras que otros dicen que puede ser perjudicial. ¿Tú qué piensas?

Enlace

Fuente: Translational Psychiatry Journal

viernes, 9 de diciembre de 2011

Seis reglas para realizar una crítica constructiva



Criticar es fácil, realizar una crítica constructiva es un arte. A veces pareciera que tuviéramos incluido en nuestro ADN el “don” de criticar y es que evitar esta postura hipercrítica es sumamente difícil. De hecho, les motivo a que pasen un día entero sin criticar nada. De seguro antes de que pasen tres horas se encontrarán criticando algo.

No obstante, la crítica no tiene por qué ser negativa sino que puede convertirse en un punto de apoyo para crecer, en este caso me refiero a la crítica constructiva,

El objetivo esencial de la crítica constructiva es lograr un cambio favorable que beneficie a los otros (y esta es la idea que siempre debemos tener presente cuando vayamos a criticar). Con demasiada frecuencia cometemos el error de analizar únicamente nuestro punto de vista sin tener en cuenta las necesidades o propósitos que tienen los otros. Por eso, antes de criticar, es necesario abrir nuestra mente y preguntarnos si nuestra crítica realmente puede aportarle algo positivo a la otra persona.

En este punto podrás comprender que realizar una crítica constructiva que ayude a crecer al otro no es tarea fácil; sin embargo, existen algunas reglas que pueden ayudarte:

  1. Ser autocrítico: ¿Estamos criticando un error que nosotros mismos solemos cometer? ¿Vamos a sugerirle a una persona que sea más flexible cuando nosotros no lo somos? Normalmente la crítica es aceptada con agrado cuando proviene de una persona confiable y madura. Esto quiere decir que la técnica: “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”, no se aplica a las críticas constructivas.
  2. Personalizar: mientras más personalizada sea la crítica, más probabilidades tendrá de llegar a buen puerto. Hablar en sentido general no ayuda, es mejor determinar adecuadamente el objetivo y hacerlo llegar de forma concisa y personalizada al caso que tenemos delante.
  3. Criticar resultados y comportamientos, no personas: el hecho de que alguien haya hecho mal algo, no significa que la persona sea incompetente. El hecho de que se haya comportado de manera rígida ante una situación no significa que sea una mala persona. Por ende, cuando criticamos debemos tener cuidado con las palabras utilizadas. Una crítica constructiva no tiene el objetivo de hacer sentir mal al otro sino de ayudarle, por ende, no le criticamos como persona sino que apuntamos los errores de sus resultados o comportamientos.
  4. Utilizar el tono adecuado: el objetivo de una crítica constructiva no es vencer al otro sino convencerlo de los problemas o errores. Por ende, el tono de sabelotodo o de prepotencia no es el más adecuado. Intenta asumir la postura del amigo o del compañero que desea sugerirle un cambio.
  5. Buscar el momento adecuado: en ciertas ocasiones, sobre todo en los lugares públicos o cuando la persona está muy comprometida emocionalmente, es mejor posponer la crítica para otro momento. Si realmente deseamos que la otra persona cambie, debemos esperar a que tenga una disposición emocional adecuada para escuchar lo que deseamos decirle.
  6. Brindar sugerencias y apoyo: a veces, por muy constructiva que sea la crítica, la soltamos cual “patata caliente”. Es decir, apuntamos lo que anda mal pero no le brindamos un posible camino para que solucione la problemática. Esto provoca desazón y angustia en la persona que es criticada ya que se siente perdido y sin brújula. Por eso, antes de criticar, es mejor pensar en cuáles podrían ser las posibles opciones para cambiar lo que está mal hecho. Si no tenemos ninguna solución a mano, entonces es importante brindarles nuestro apoyo para encontrar juntos una salida.

Escrito por Jennifer Temática: Comunicación Desarrollo Personal

martes, 29 de noviembre de 2011

Autocrítica: Cuando prima la sensación de no ser suficientemente bueno



La autocrítica es un concepto que funge como espada de Damocles. Si se blande adecuadamente puede ayudarnos a mejorar como personas pero si asume su aspecto más negativo puede ser devastador, sobre todo en el ámbito de las relaciones interpersonales. Me refiere a la autocrítica que no es constructiva sino aquella que nos dice continuamente que “no somos suficientemente buenos”.

Cualquier tipo de autocrítica basada en la idea de que no somos suficientemente buenos es totalmente contraproducente y suele provocar graves daños a las relaciones interpersonales y de pareja. ¿Por qué?

En primer lugar, esta creencia se convierte en una excusa para evitar los conflictos. La idea de que no somos suficientemente buenos simplemente se convierte en una forma de evadir las responsabilidades, evitar centrarnos en el conflicto y, por ende, jamás se hallará una solución para el mismo. Asumir que no somos la persona indicada es una opción sencilla y rápida pero realmente no soluciona nada sino que contribuye a mantener las cosas en su estado actual.

Por otra parte, asumir esta forma de autocrítica negativa no nos permite cambiar y aprender de los errores. Es una suerte de creencia pesimista que afirma: “soy malo e inadecuado y no puedo hacer nada para cambiarlo”. Obviamente, en una relación de pareja asumir esta actitud puede ser altamente perjudicial ya que esto presupone que la otra persona será quien deba asumir todo el esfuerzo de adecuarse a nuestras peculiaridades.

Finalmente, este tipo de autocrítica propicia el desarrollo de una autoestima muy baja ya que no asumimos que no somos buenos en una tarea específica sino que pensamos que, como personas, no somos adecuados. Existe una diferencia sutil pero trascendental entre reconocer que no somos suficientemente buenos para jugar al football o hacer manualidades y afirmar que “no somos personas suficientemente buenas”. En el primer caso estamos reconociendo una debilidad que podría potencialmente ser subsanada, en el segundo caso asumimos una actitud derrotista donde nos calificamos como una persona no merecedora de la estima de los otros.

¿Qué hacer?

El primer gran paso es percatarse de los momentos en los cuales nos asaltan estos pensamientos y analizar qué situación dio lugar a los mismos. Entonces deberemos reprogramar nuestro discurso afirmando: “debemos esforzarnos más para mejorar en este aspecto de nuestra vida”.

Existen pequeños pasos que ayudan a cambiar:

  • Escuchar lo que las otras personas tienen que decir sobre nosotros. Usualmente nos sorprenderíamos si escuchásemos verdaderamente las opiniones de las personas que nos quieren y conocen bien.
  • Ventilar las emociones y compartir lo que sentimos con las personas más cercanas a nosotros de forma que estas puedan comprendernos y ayudarnos a cambiar.
  • Insertarse en las conversaciones y dar nuestra opinión. Nuestro criterio es importante y a veces puede marcar la diferencia.

Dormir para superar las penas



Stéphane -revestido con el atractivo de Gael García Bernal- vivía en un mundo perfecto... en sus sueños. Era el momento de escaparse de las preocupaciones de su anodina estancia parisina para levantarse al día siguiente con mejor cara. Un tema perenne en el cine este de los sueños que, como en 'La ciencia del sueño', enfrenta dos polos opuestos: el mundo onírico como refugio de la vida cotidiana.

Pues bien, lejos de caer en la simplicidad de decir que 'los sueños, sueños son', resulta que el placer de dormir y entrar en ese momento de ensoñación viene muy bien para nuestra salud emocional. Así lo aseguran por lo menos varios investigadores de la Universidad californiana de Berkeley que han publicado sus resultados en la revista 'Current Biology'.

Según los autores capitaneados por Matthew Walker, profesor asociado de Psicología y Neurociencia de esta universidad, "cuando entramos en la fase REM del sueño también entramos en una especie de terapia, un bálsamo que elimina, o por lo menos va atenuando, los recuerdos dolorosos del día anterior".

Cuando nos disponemos a dormir, el sueño pasa por una serie de etapas. Así, vamos desde el sueño no REM, que engloba desde el sueño ligero hasta cuando estamos profundamente dormidos y nuestras ondas cerebrales son más lentas; pero también el sueño REM, siglas que significan 'Rapid Eye Movement'. En esta etapa, nuestra actividad cerebral es semejante a las de la vigilia, los ojos se mueven rápidamente bajo los párpados, soñamos y captamos gran cantidad de información de nuestro entorno, y todo ello a pesar de que es el momento en que estamos más relajados.

Pero hay una característica más del sueño REM según estos autores. Es en esta fase donde la química que genera el estrés de las experiencias emocionales del día -sobre todo las malas- se va apagando mientras que el cerebro las procesa, por lo que los problemas se atenúan y su fuerza emocional se suaviza.

"Los humanos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, pero no hay consenso científico sobre la función del sueño", explica el doctor Walker, "sin embargo, hemos comprobado que esta fase del sueño ayuda a atenuar las emociones, además de reafirmarnos en su importancia para la memoria, el aprendizaje y la regulación del humor", comenta.


La valía de los sueños

Para llegar a esta conclusión, los autores escogieron a 35 adultos jóvenes y sanos para su estudio y se les dividió en dos grupos. Todos ellos veían una serie de 150 imágenes emocionales dos veces y con 12 horas de diferencia, mientras un escáner de resonancia magnética medía su actividad cerebral.

La diferencia estribaba en que mientras que un grupo se mantenía despierto entre ambas sesiones, al segundo se le dejaba dormir entre medias. Los resultados no se hicieron esperar. En el segundo grupo se mostró una drástica reducción en la actividad de la amígdala cerebral, una serie de núcleos neuronales que procesan las emociones, permitiendo de esta manera que el cerebro se comportase de manera 'más racional' en sus reacciones emocionales.

Además, mientras dormían se midieron con electroencefalogramas sus actividades eléctricas cerebrales. Y el resultado confirmaba la primera hipótesis. Se observó que durante el sueño REM, ciertos patrones de actividad eléctrica disminuían, calmando las reacciones emocionales.

"Durante esta fase del sueño, se produce un fuerte descenso de los niveles de norepinefrina, una sustancia química del cerebro que se asocia con el estrés", argumenta Walker. "Si contamos con una persona sana, que no haya sufrido ningún trauma y pueda dormir con normalidad, y la reducción de esta sustancia tenemos la explicación de por qué nos podemos despertar al día siguiente con una sensación atenuada de nuestras emociones respecto al día anterior", concluye.

Pero ¿qué sucede con aquellos que han sufrido un trauma?

El estrés postraumático

Para Walker, este estudio también explicaría las dificultades para recuperarse de experiencias dolorosas y las frecuentes pesadillas que padecen los veteranos de guerra y otras personas con estrés postraumático.

"El problema para estas personas es que esta 'terapia' del sueño puede no estar funcionando correctamente", comenta Walker. Aunque en la etapa de ensoñación se consigue un alto grado de relajación, también es muy fácil despertarse "y si hay algún tipo de flashback provocado, por ejemplo y en el caso de los veteranos de guerra, por el petardeo de un coche, no se consiguen estos beneficios", añade el autor.

Sin embargo, Walker da con una solución plausible de por qué muchos medicamentos pueden ayudar a que estos pacientes sueñen y así ir mejorando: "En Seattle observamos cómo un médico recetó un medicamento para la presión arterial a una persona que sufría estrés postraumático. Pero descubrimos que un efecto secundario de este fármaco era que evitaba las pesadillas, es decir, influía en la norepinefrina del cerebro haciendo que disminuyese, lo que ayuda que el paciente tuviese una mayor calidad de sueño y la fase REM pudiese actuar". Por ello, "nuestro interés se centra ahora en utilizar estos resultados para "abrir nuevas vías para el tratamiento emocional de estos pacientes".


Silvia R. Taberné | Madrid
Actualizado lunes 28/11/2011 17:23 horas

domingo, 27 de noviembre de 2011

Una App para recordarte tus medicamentos



La vida moderna se ha beneficiado de los avances tecnológicos y el campo de la medicina no es la excepción. Hace unos días me operé los ojos para poder dejar los lentes de una vez por todas y en la recuperación tuve que ingeniármelas para recordar exactamente cuáles gotas me debo aplicar en qué momento. Es por eso que estuve buscando una buena app para hacer eso y les recomiendo esta que me ha ayudado a recordar exactamente cuándo me toca la siguiente dosis.

Esta aplicación gratuita llamada Pillboxie, que por el momento es exclusiva para dispositivos con iOS como el iPhone y iPod Touch, fue diseñada y desarrollada por una enfermera y hace alusión a los pasilleros que tienen diferentes horarios para organizar los medicamentos.

Una vez descargada la App, para empezar a utilizarla debes crear el medicamento de una forma personalizada donde debes introducir el nombre de la medicina y elegir entre los distintos tipos como pastillas, gotas, cápsulas, además de elegir el color de la misma. No existe un límite en el número de medicamentos que puedes agregar. Posteriormente, arrastras la medicina hacia la caja correspondiente con el horario indicado que aparecen con diferencia de 30 minutos, es decir, tiene una caja para las 8:00 am, otra para las 8:30 am, y así sucesivamente. Y puedes seleccionar si la tienes que tomar diario o sólo algunos días de la semana.

Así, queda registrada una alarma que te avisará en el momento que te toque la siguiente dosis mediante una alarma personalizable, y una vez que la hayas tomado debes palomear el aviso para evitar tomarla dos veces.

Espero les resulte útil esta aplicación para el cuidado de su salud.

Les dejo el link para descargarla directamente.

Enlace original.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Psicología Twitter


Facebook nos ha acercado a 4 grados de separación



Facebook, una de las redes sociales más populares en el mundo entero, también tiene estudios serios que sustentan hipótesis propias como la que propone que el mundo se está “conectando” cada vez más, que los individuos que lo habitamos estamos cada vez más cerca y que su servicio se ha vuelto parte importante de esa afirmación.

“Piensa en la última vez que te encontrabas en un aeropuerto lleno de gente o terminal de autobuses lejos de casa. ¿Consideras que la persona sentada a tu lado probablemente conocía a un amigo de un amigo de un amigo tuyo? En la década de 1960, el psicólogo social Stanley Milgram realizó el ‘experimento del mundo pequeño’, famosa prueba en que la idea de que dos personas cualesquiera en el mundo están separados por sólo un pequeño número de conexiones intermedias fue establecida,” dice el estudio publicado por el equipo de información de Facebook.

El estudio realizado de la mano con la Università degli Studi di Milano fue realizado sobre 721 millones de cuentas activas de Facebook, lo que representa el 10% de la población total mundial y lo que, según lo dicho en el mismo, es el estudio de redes sociales más grande jamás publicado.


Distribución de grado acumulativo
“Un punto de vista básico importante de cualquier red social es la distribución de grado acumulativo, lo que muestra el porcentaje de personas que tienen menos de un número determinado de amigos(…), sólo el 10% de la población tiene menos de 10 amigos, 20% tienen menos de 25 amigos, mientras que el 50% (la media) tienen más de 100 amigos. Por otra parte, como la distribución es muy desigual, el número promedio de amigos es de 190. Un hallazgo importante de nuestro estudio, sin embargo, es que la distribución no es tan sesgada como los estudios anteriores de las redes sociales han sugerido,” dice la publicación.

El estudio toma como parte de sus bases la idea de los “seis grados de separación”, que es una teoría de 1929 que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces). A pesar de la aceptación que podría tener esa idea, Facebook dice que son sólo cuatro grados los que nos separan.


Porcentaje de pares a una distancia en relación a los "saltos" que hay entre ellos “Aunque nunca sabremos si era cierto en 1929, la escala y el alcance internacional de Facebook nos permite finalmente realizar este estudio a escala global. (…) hemos sido capaces de aproximar el número de saltos entre todos los pares de individuos en Facebook. Hemos encontrado que seis grados en realidad exagera el número de enlaces entre pares típicos de los usuarios: Si bien el 99,6% de todos los pares de los usuarios están conectados por caminos con 5 grados (6 saltos), el 92% están conectados a través de cuatro grados (5 saltos). Y a medida que Facebook ha crecido en los últimos años, representando una proporción cada vez mayor de la población mundial, se ha vuelto cada vez más conectado. La distancia promedio en 2008 fue de 5,28 saltos, mientras que ahora es 4.74,” concluye el estudio.

Si quieres conocer los detalles y estadísticas publicadas por Facebook, sigue este enlace. Los números sólo pueden confirmar lo que es de por sí bastante palpable: el mundo se ha conectado exitosamente gracias a las redes sociales. Los efectos que de ahí deriven, es harina de otro costal.

Enlace en Matuk

viernes, 18 de noviembre de 2011

La Desgracia afecta nuestra percepción



La desgracia afecta a la percepción de los sentidos. Se dice que en situaciones adversas nuestros sentidos agudizan su percepción y supuestamente se nos quedan grabadas imágenes y sonidos.

Resultados de una investigación científica afirman lo contrario. Lo que percibimos en un contexto de adversidad, en una situación traumática no lo percibimos de forma tan nítida como lo aprendido en otras circunstancias.

Traumas, desgracia y nuestra percepción
  • Ya otras investigaciones avanzaban en esta dirección.  Aquello que se decía hace años de,  la letra con sangre entra, en referencia al castigo físico usado en otras épocas era muy poco pedagógico.
  • Los resultados de una reciente investigación realizada por el Instituto Weizmann, revelan que lo que aprendemos en contextos de adversidad, o trauma son  menos claras que las que aprendemos en otros contextos.
  • Parece en las situaciones traumáticas es más fácil nuestros sentidos se dispersen.
  • Los resultados obtenidos hacen pensar que esta tendencia está en la raíces de nuestra evolución como especie y podría explicar trastornos de ansiedad y otros  como el síndrome de estrés postraumático.



La investigación
  • Para investigar cómo percibimos en situaciones desfavorables el Dr Rony Paz del departamento de Neurobiología del Instituto Weizmmann junto a su ayudante Jenifer Resnik evaluaron a unos voluntarios que tenía que aprendieron que determinados sonidos iban seguido de un estímulo desagradable, como un mal olor, otros tonos eran seguidos de algún estímulo agradable y otros por  nada.
  • Los resultados de los umbrales de percepción de los voluntarios fueron evaluados después para comprobar cómo habían sido capaces de distinguir los tonos seguidos de algún estimulo desagradable o  malo o y los tonos seguidos de algo agradable o de algo neutral.


Los resultados
  • Tal como era previsible según otras investigaciones anteriores, los resultados en las condiciones positiva o neutras eran mejores que en la condición del estímulo desagradable.
  • Los voluntarios tenía mejores resultados en la discriminación de tonos cuando los estímulos que seguían eran positivos o neutros, sin embargo si eran negativos o desagradables sus resultados empeoraba.
  • De tal forma que los voluntarios después de enterarse de que un determinado tono se asociaba con algo desagradable, no podían distinguir ese tono de otros similares, a pesar de haberlo realizado antes en condiciones normales.
  • No importa lo bien que hubieran distinguido los tonos antes o aprendido cosas nuevas, si recibían un refuerzo aversivo (un tono seguido de algo desagradable) los sujetos tenían mayores  dificultades para diferenciar los tonos entre sí.


Según el Dr. Rony Paz

Esto probablemente tiene sentido pensando  en nuestro pasado evolutivo. Si ya he escuchado el sonido de un león atacando, la supervivencia podría depender de un ruido similar y esto mantendría alerta los instintos ante la posibilidad de tener que salir corriendo, en lugar de considerar si el sonido es realmente un gruñido o solo algo parecido.

Rony Paz cree que esta tendencia podría ser más fuerte en personas que sufren síndrome de estrés post-traumático. Por ejemplo muchos de los testigos de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York, desarrollaron estrés postraumático.

Los rascacielos les producían rechazo,incluso otros edificios altos que nada tenían que ver con las torres gemelas les seguían provocando rechazo. Sobre una base instintiva es posible que sencillamente asocien cualquier edificio alto con una experiencia traumática.

El equipo de científicos investiga esta idea, entre otras cosas esperan identificar las áreas del cerebro  que están involucradas en el establecimiento de los diferentes niveles de percepción. De esta forma se podrá saber más sobre el desarrollo de trastornos como la ansiedad o el estrés postraumático.



Enlace original

jueves, 17 de noviembre de 2011

No leemos: reconocemos formas para ver las palabras



Parece ser que la gente acostumbrada a leer puede reconocer las palabras a velocidades asombrosas, porque de alguna manera, las palabras están colocadas en una especie de diccionario visual, de acuerdo con los neurocientíficos del Centro Médico de la Universidad de Georgetown (GUMC). El diccionario visual refuta en alguna medida la idea de que nuestros cerebros tratan de reconocer en como se escucha, cada palabra que vemos.

El hallazgo se presentó en la junta anual de la Sociedad de Neurociencia llamada “Neurociencia 2011” y tiene importancia, porque revela cómo el cerebro resuelve la tarea compleja de leer, la cual puede ayudar a descubrir las bases del cerebro en los desórdenes de la lectura, como la dislexia, indicaron los científicos.

“Un campo en el que los neurocientificos creen que tienen acceso es la fonología y la percepción visual de la palabra en la medida que las leemos, así como las áreas que usa el cerebro para estas tareas. Sin embargo, nuestro estudio prueba que no es el caso“. indicó la investigadora Laurie Glezer, líder del trabajo, que está en una investigación postdoctoral. Ella trabaja en el Laboratorio de Neurociencia Cognitiva en GUMC, con Maximilian Riesenhuber, quien es coautor de dicha investigación.

“Hemos hallado que una vez que hemos aprendido una palabra, ésta se coloca en el diccionario visual del cerebro.  El tener una representación visual pura nos permite un reconocimiento eficiente y rápido, el cual se observa en lectores con experiencia“, dijo la investigadora y agregó: “Este estudio es la primera demostración de este concepto“.

Glezer dice que sus hallazgos podrían explicar porqué las personas con dislexia tienen más dificultades para leer. “Podría ser que en la dislexia, debido a problemas de procesamiento fonológico, estos individuos no sean capaces de desarrollar una representación visual afinada de las palabras y por ende les cuesta más trabajo. No pueden sacar ventaja de la alta velocidad de procesamiento de palabras usando este diccionario“.

Los investigadores probaron el reconocimiento de palabras en 12 voluntarios usando aparatos como el FMRI. Fueron capaces de ver las palabras que eran diferentes, pero que sonaban igual, como “hare” y “hair”. En estos casos se activaban diferentes neuronas las cuales se presume activan diferentes entradas en el catálogo del diccionario. “Si el sonido de la palabra tuviese influencia en esta parte del cerebro, deberíamos esperar que activaran la misma o neuronas similares, pero no fue el caso. “hair” y “hare”, son tan diferentes visualmente como “hair ” y “soup”. Esto sugiere que todos usamos la información visual de la palabra y no su sonido“.

Y agregan: “Cuando vemos una palabra por vez primera, se requiere cierto tiempo para leerla y asimilar su sonido, pero tal vez después de una sola presentación de la palabra, la podemos reconocer sin tener que acceder a como se escucha“, dijo Glezer. “Esto ocurre porque en primera instancia, nuestros cerebros codifican la palabra con el sonido y la manera escrita. Una vez que se se hace eso y se encuentra un par de veces la palabra en cuestión, no necesitamos más la fonología que usamos al principio, sino que solamente utilizamos la entrada visual para identificar la palabra“.

Los autores no reportan ingresos ni interés financiero relacionado a este estudio, el cual fue patrocinado por la National Science Foundation de los Estados Unidos.

Fuente: Universidad GeorgeTown
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martes, 15 de noviembre de 2011

La OMS pone de relieve la falta de inversión en atención de salud mental a escala mundial


La OMS pone de relieve la falta de inversión en atención de salud mental a escala mundial


Nota para los medios de información

7 DE OCTUBRE DE 2011 | GINEBRA - Una de cada cuatro personas necesitará atención de salud mental en algún momento de su vida, pero en muchos países solo se invierte en los servicios de salud mental el 2% del total de los recursos destinados al sector de la salud.

El gasto anual promedio en salud mental a escala mundial sigue siendo inferior a US$ 3 por habitante. En los países de ingresos bajos, el gasto anual puede llegar a ser de solo US$ 0,25 por habitante, según el Atlas de Salud Mental 2011 publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con ocasión del Día Mundial de la Salud Mental.

En el informe se constata también que la mayor parte de esos recursos a menudo se dedican a servicios destinados a relativamente pocas personas.

«Los gobiernos tienden a gastar la mayor parte de los escasos recursos destinados a la salud mental en la atención a largo plazo en hospitales psiquiátricos», afirma el Dr. Ala Alwan, Subdirector General de la OMS para Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental. «Hoy día, casi el 70% de los gastos en salud mental se destinan a las instituciones psiquiátricas. Si los países gastaran más en el nivel de la atención primaria, tendrían a su alcance a más personas y empezarían a corregir los problemas suficientemente pronto para disminuir la necesidad de proporcionar una atención mucho más costosa en los hospitales.»

En el Atlas se ponen de relieve otros desequilibrios. Los servicios de salud mental que funcionan bien tratan igualmente de proporcionar a los pacientes tanto medicamentos como atención psicosocial. Sin embargo, en los países de menores ingresos la escasez de recursos y competencias a menudo lleva a que los pacientes sean tratados únicamente con medicamentos. La falta de atención psicosocial disminuye la eficacia del tratamiento.

Por otra parte, muchas personas carecen por completo de acceso a los servicios de salud mental. En el grupo de países de ingresos bajos y medianos, más de las tres cuartas partes de las personas que requieren atención de salud mental ni siquiera reciben los servicios más básicos.

«Casi la mitad de la población del mundo habita en países donde, en promedio, se dispone de un psiquiatra (o menos) por cada 200 000 personas», afirma el Dr. Shekhar Saxena, Director de Salud Mental y Abuso de Sustancias, de la OMS. «En muchos países de ingresos bajos hay menos de un especialista en salud mental por cada millón de habitantes.»

En 2008, la OMS presentó un programa de acción destinado a corregir la brecha en materia de salud mental (mhGAP) con el fin de prestar asistencia a los países en la ampliación de los servicios que se ocupan de los trastornos mentales, neurológicos y debidos al consumo de sustancias. El programa proporciona conocimientos y aptitudes a prestadores de atención primaria de salud tales como médicos generalistas, enfermeras y agentes de salud en el diagnóstico y el tratamiento de esos trastornos.

Desde entonces, algunos países, con asistencia de la OMS, han realizado progresos importantes en la ampliación de sus servicios. Entre ellos, los siguientes:

  • Etiopía y Nigeria han empezado a capacitar al personal de atención primaria de salud para que diagnostiquen y traten una serie de trastornos mentales prioritarios. Los ministerios de salud de ambos países se han comprometido a proporcionar apoyo al programa para que su impacto sea duradero.
  • China ha ampliado su programa para proporcionar atención a los pacientes con epilepsia hasta en 19 provincias, sobre la base de los buenos resultados obtenidos en un número reducido de experiencias piloto. Más de 40 millones de personas están ahora al amparo de ese programa.
  • Jordania está realizando progresos con un programa destinado a los trastornos mentales prioritarios. Panamá ha iniciado la capacitación sistemática de sus prestadores de atención primaria.
  • Algunos países en desarrollo de gran tamaño tales como el Brasil, la India y Tailandia también están progresando rápidamente en la ampliación de sus programas nacionales de salud.

Contactos para los medios de información
Fadéla Chaib
Responsable de Comunicación
Tel: +41 22 791 3228
Móvil: + 41 79 475 55 56
E-mail: chaibf@who.int

Gregory Hartl
Asesor de Comunicación
Tel: +41 22 791 44 58
Móvil: +41 79 203 67 15
E-mail: hartlg@who.int

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Reírse de uno mismo: nuevo método para evaluar esta capacidad



Reírse de los otros es fácil, lo verdaderamente difícil es reírse de uno mismo. En el ámbito de la Psicología científica se han realizado varias investigaciones sobre los efectos de la risa pero hasta el momento nunca se habían abordado los efectos de reírse de uno mismo, en parte por la dificultad que encierra esta tarea para evaluar objetivamente los resultados (algo que incluso ha llevado a algunos profesionales a afirmar que este hecho realmente nunca es genuino).

Ahora investigadores de la Universidad de California han realizado un experimento donde demostraron que es posible evaluar de forma objetiva la capacidad para reírse de uno mismo. Para ello idearon un experimento sencillo pero impecable desde el punto de vista metodológico. Primero le pidieron a 67 estudiantes que calificaran su capacidad para reírse de sí mismos pero a la misma vez debían nombrar otros dos colegas que fungían como observadores externos (es decir, que afirmaban o negaban si realmente la persona era capaz de reírse de sí misma).

A escondidas, mientras que los participantes rellenaban los cuestionarios en un ordenador, una cámara les fotografiaba. Un poco más tarde, a los participantes se les pidió que evaluaran imágenes distorsionadas de los rostros de hombres y mujeres desconocidos. Para su sorpresa, dentro de esta selección de fotos estaban incluídas algunas de las imágenes que se les había tomado a ellos mismos (obviamente, también distorsionadas de forma que creasen un efecto simpático o caricaturesco).

Cada participante fue filmado mientras puntuaba las imágenes de forma que posteriormente los investigadores pudieron analizar en detalle sus expresiones extraverbales, sobre todo cuando se enfrentaban a sus propias fotografías. Buscaban los signos de una sonrisa genuina al ver sus rostros distorsionados.

Al finalizar, pudo apreciarse que realmente el 80% de las personas que afirmó que eran capaces de reírse de sí mismo (datos confirmados por sus colegas), realmente sonreían ante sus propias imágenes distorsionadas.

Más allá del aporte metodológico a la Psicología, el aspecto más práctica o aplicable de la investigación es que demostró además que quienes pueden reírse de sí mismo, tienden a ser más optimistas, tienen un mejor estado de ánimo y están más dispuestas a ayudar al prójimo.


Fuente:
Beermann, U. & Ruch, W. (2011) Can people really “laugh at themselves?” Experimental and correlational evidence. Emotion, 11 (3): 492-501.
Escrito por Jennifer Temática: Emociones
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domingo, 13 de noviembre de 2011

Preferimos sentarnos a lado de personas similares a nosotros mismos


La próxima vez que estés sentado en medio de la gente, mira bien a la persona a tu lado porque hallarás algunos aspectos en común con tu propia fisonomía. ¿Cómo es posible? Investigadores de la Universidad de Dalhousie afirman que elegimos sentarnos cerca de aquella persona que más se parece físicamente a nosotros (obviamente, cuando tenemos la posibilidad de elegir el asiento).


Este fenómeno va mucho más allá de la similitud entre géneros o etnias (algo que ya se ha comprobado) y podría explicar por qué las personas tienden a parecerse a sus amigos o parejas ya que si elegimos inconscientemente acercarnos a quienes más se parecen a nosotros, estaremos excluyendo de nuestro círculo a las otras personas.

El primer paso del experimento consistió en observar durante un periodo de tres meses la forma en que los estudiantes elegían sus asientos. El primer resultado curioso que emergió fue que las personas que usaban gafas tendían a sentarse al lado de quienes también las llevaban.

El próximo paso en el experimento involucró a 18 clases con más de 200 estudiantes. Entonces se apreció que el color del cabello y su longitud era otro factor que las personas tenían en cuenta para elegir asiento. En este punto estarán pensando que los estudiantes tienden a sentarse al lado de sus amistades y, como comparten intereses, es normal que también se parezcan. Para eliminar esta posible correlación, los investigadores repitieron el experimento pero esta vez entre personas que eran completamente desconocidas las unas con las otras.

En esta ocasión se analizaron a 72 personas a las cuales se les dijo que tomarían parte de un experimento encaminado a evaluar los comportamientos no verbales relacionados con la presencia de personas desconocidas. Así, los participantes debían elegir donde sentarse y, como era de esperar, elegían acercarse a aquellas personas con una edad más próxima, con el mismo color de la piel, un corte de pelo similar y un color de cabello casi idéntico.

Una vez demostrada nuestra preferencia por acercarnos a las personas que más se nos parecen queda una pregunta en suspenso: ¿Por qué?

Las pistas provienen del último experimento. A 174 personas se les pidió que vieran una serie de fotos y evaluaran cuán simpáticas le resultaban, cuán similares a ellos mismos le parecían y si pensaban que les aceptarían. Como era de esperar, los participantes juzgaron más simpáticas a las personas que se parecían a ellos mismos y también consideraban que serían mejor aceptados por estas. En resumen, que preferimos acercarnos a quienes se parecen más a nosotros porque creemos que seremos aceptados. Aunque ya hay algunos psicólogos que postulan que esta preferencia podría tener un trasfondo instintivo ya que desde el punto de vista evolutivo y reproductor, sería normal acercarnos a quienes se semejan más a nosotros.

Obviamente, esta tendencia puede ser la base para la proliferación de actitudes segregantes pero resulta muy interesante descubrir cómo nuestra conducta cotidiana se encuentra mediatizada por una serie de factores de los cuales casi nunca nos damos cuenta.

Fuente:
Mackinnon, S.; Jordan, C. & Wilson, A. (2011) Birds of a Feather Sit Together: Physical Similarity Predicts Seating Choice. Personality and Social Psychology Bulletin; 37 (7): 879-892.
Escrito por Jennifer Temática: Psicología Social
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martes, 8 de noviembre de 2011

Impulsividad, una investigación publicada en la revista Biological Psychiatry

Impulsividad, una investigación publicada en la revista Biological Psychiatry, revela que las personas con alto grado de impulsividad, pueden tener  menores niveles de GABA, un neurotransmisor inhibitorio que actúa en partes del cerebro que regulan el auto control.


La impulsividad
  • La impulsividad es un rasgo de la personalidad que se caracteriza por la tendencia del individuo a iniciar y seguir una conducta sin previsión de las consecuencias de sus acciones. Actúa siguiendo el impulso. Distintos trastornos psiquiátricos como el trastorno de hiperactividad, el trastorno bipolar o los trastornos de abusos de sustancia tienen altos rasgos de impulsividad. La impulsividad se ha  demostrado tienen un componente genético y puede ser hereditaria.
  • Las personas impulsivas son más propensas a la agresividad y tienen más problemas con de consumo de alcohol y otra drogas. La impulsividad se relaciona también con mayor inclinación al juego y peor adaptación a las diferentes situaciones sociales.
  • Según esta investigación se midió mediante escáner cerebral el contenido en GABA de personas sin antecedentes psiquiátricos, que no consumían drogas y tenían bajos perfiles de impulsividad. Sus resultados revelaron mayor cantidad de neurotransmisor GABA en una zona de sus cerebros.


¿Qué es el neurotransmisor GABA?
  • Es el neurotransmisor inhibitorio más abundante en nuestro cerebro. El GABA es un aminoácido que se le clasifica como neurotrasmisor, nos induce a la relajación y al sueño. Equilibra nuestro cerebro  mediante la inhibición de la sobrexcitación.
  • El GABA contribuye al control motor, a la visión y a otras muchas funciones corticales. La ansiedad también está regulada por el GABA, algunos medicamentos que aumentan el nivel de GABA en el cerebro se usan para tratar la epilepsia y para calmar el temblor de las personas que sufren la enfermedad de Huntington.


La impulsividad es además una característica común en los trastornos psiquiátricos.

El Dr Frederic Boy jefe de la investigación comenta:

Los avances en técnicas de imagen cerebrales permiten investigar las diferentes áreas específicas del cerebro humano y ver cómo regulan el comportamiento de la gente. Lo que está claro es que tal y cómo las personas nos comportamos es fruto de una compleja interacción entre factores genéticos, sociales, y ambientales.

La investigación
  • Los científicos estudiaron a los hombres sin antecedentes de trastornos psiquiátricos o dependencia de sustancias. Los hombres completaron un cuestionario que permitió evaluar diferentes aspectos de la impulsividad. Se sometieron a una espectroscopía, por resonancia magnética especializada, una técnica que permite la medición de la cantidad de GABA en pequeñas regiones del cerebro.
  • El equipo de investigación que los hombres con más neurotransmisor GABA en el córtex prefontral dorsolateral tenían menos tendencia a la impulsividad, el llamado sentimiento de urgencia, la  tendencia a actuar de forma precipitadamente en respuesta a la angustia y otras emociones fuertes.



El director de Biological Psychiatry John Krystal comenta:

Estos resultados se suman a las evidencias de que los bajos niveles de GABA pueden ser un factor de riesgo para la disfunción cortical a través de una serie de trastornos como la depresión y el trastorno de pánico. Estos resultados pueden ser también ciertos en las mujeres, aunque las mujeres no fueron incluidas en este estudio debidos a los posibles efectos de las fluctuaciones hormonales.

Los autores de la investigación comenta que las próximas etapas de la investigación deben centrarse en desentrañar la relación entre el GABA y la corteza prefrontal dorsolateral. Después de eso podemos empezar a evaluar si de alguna manera se podría tratar el déficit de GABA en esta área.
Esto podría ser difícil ya que el GABA está presente  en todo el cerebro y elevar el contenido en algún nivel de forma indiscriminada podría tener consecuencias imprevistas.


Fuente|www.elsevier.com/
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Cómo crear la necesidad en los clientes potenciales


Compramos aquello que necesitamos (o que creemos que necesitamos, que no es lo mismo). Por ende, una de las funciones de los especialistas en Marketing y Publicidad es descubrir nuestras necesidades y exacerbarlas o incluso, crear nuevas necesidades.


En el libro “Predictably Irrational” se describe un caso real muy curioso de cómo se creó una demanda de un objeto totalmente nuevo en el mercado: las perlas negras.

Corría el año 1973 cuando Jean-Claude Brouillet había comprado un atolón en la Polinesia Francesa y un buen día, conversando con Salvador Assael (que posteriormente fuera más conocido como el "rey de las perlas") le confesó que este lugar magnífico no solo tenía playas paradisíacas y aguas esmeraldas sino también perlas negras.

En aquel tiempo este tipo de perlas no se conocían y no había un mercado que las demandase. Aún así, ambos hombres se juntaron para intentar vender aquellas joyas al mundo. El primer intento de venta de Assael falló, aquellas rocas de color grisáceo metálico no fueron bien aceptadas.

En este punto, muchas personas hubiesen optado por vender aquellas perlas al precio que pudieran con tal de deshacerse de ellas y obtener alguna ganancia o quizás combinarlas con perlas blancas pero Assael tomó un camino diferente. El joven esperó un año y contactó a un viejo amigo Harry Winston, un legendario comerciante de gemas.

Winston accedió a colocar estas perlas negras junto con el resto de sus joyas en su vidriera de la Quinta Avenida y además, les colocó un precio excesivo. En el mientras, Assael compró anuncios a página entera en las revistas de moda más chic del momento donde se mostraban las perlas negras junto a diamantes, rubíes y esmeraldas.

Mucho antes de lo que esperaban, estas perlas negras se convirtieron en un complemento de moda de las divas estadounidenses y de allí a la demanda popular, no fue sino un paso. Como dijera Mark Twain: “para hacer que un hombre desee algo basta hacerle difícil su obtención”.

Pero… ¿cómo logró Assael que las perlas negras se convirtieran en un objeto de lujo?

La respuesta está en el anclaje. Desde el primer momento, Assael “ancló” sus perlas con las joyas más finas del mundo creando la percepción de que estas también lo eran. A esto ayudó el precio elevado que provocaba un pensamiento del tipo: “si son caras, son exclusivas y son de calidad”.

En este punto las personas podrían rechazar el anclaje (lo que equivaldría a no comprar las perlas) pero como ya habían visto las perlas negras en las revistas de moda, simplemente lo aceptaron por el poder del referente (un pensamiento del tipo: “si está allí es porque es valioso”).

Realmente el proceso de crear un mercado para las perlas negras fue muy sencillo, si bien, obviamente, se necesitó una buena inversión inicial en publicidad.

Fuente:
Ariely, D. (2008) Predictably Irrational. The Hidden Forces That Shape Our Decisions. New York: Harper Collins Publishers.
Escrito por Jennifer Temática: Marketing
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jueves, 3 de noviembre de 2011

Grooming. Un peligro para los menores

por Encarna Cerezo Martin

Internet y las redes sociales forman cada vez un parte más importante de nuestras vidas. Los adolecentes son los usuarios mayoritarios de chats, Tuenti, Facebook, Twitter, Messenger…Vuelcan sus vidas en las redes y chatean con amigos y no tan amigos. ¿Cuáles son los riesgos que pueden encontrarse?


Uno de los grandes riesgos es el grooming o todas aquellas acciones deliberadas por parte de un/a adulto/a de cara a establecer lazos de amistad con un niño o niña en Internet, con el objetivo de obtener una satisfacción sexual mediante imágenes eróticas o pornográficas del menor o incluso como preparación para un encuentro sexual.

La conocidas como “páginas para ligar” en las que los menores exponen una foto suya como carta de presentación para todo aquel que quiera conocerlos, perfiles falsos o suplantación de la identidad en las distintas redes sociales son los principales medios por los que los ciberacosadores encuentran a sus víctimas.

Según un estudio realizado por la Asociación Protégeles, en 2009, un 40,2% de los menores entre 11 y 17 años reconoce que en algún momento ha tenido contacto con personas desconocidas, dentro de este porcentaje un 46,2% eran chicas. Además, un 14,5% de los menores alguna vez ha concertado una cita con un desconocido a través de internet y la mitad de ellos no aviso a otras personas sobre su intención de acudir a dicha cita.

¿Cómo consiguen los acosadores su objetivo?

El caso más conocido sobre grooming es el de Jorge Miranda “El camaleón”. Este joven gaditano de 24 años se hizo pasar por hasta 12 personalidades distintas, de ambos sexos y de diversas edades. Amenazo y coacciono a más de 250 chicas, una de las víctimas incluso llegó a creer que no tenía otra salida que suicidarse y sólo tres lo denunciaron.

Este acosador conocía a sus víctimas en páginas web para ligar. Durante meses estaba en contacto con la víctima hasta ganarse su confianza y mientras se hacía con el control del correo electrónico de su víctima. Les pedía que le enviasen fotos o videos de contenido sexual aunque no demasiado explícito (para que no se negaran a ello) pero si lo suficientemente comprometido. Si se negaban a la petición, el acosador tomaba el control del correo y chantajeaba con ello para que accediera a su petición. Si la víctima continuaba negándose, el acosador usaba el correo de la víctima para humillarla ante sus conocidos y amigos.

El modo de proceder de los ciberacosadores se puede diferenciar 3 fases:

Fases del acoso:
  • Amistad: para coger confianza con el/la menor , obtener datos personales y de contactoEngaño para conseguir que el/la menor se desnude o realice actos de naturaleza sexual frente a la webcam o envíe fotografías de igual tipo.
  • Chantaje a la víctima para obtener cada vez más material pornográfico o tener un encuentro físico con el/la menor para abusar sexualmente de él/ella.
Para hacer frente al grooming y castigar la captación de menores con fines sexuales a través de Internet la reforma del Código Penal que entró en vigor en diciembre de 2010 expone lo siguiente:

Artículo 183 bis. «El que a través de internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación contacte con un menor de trece años y proponga concertar un encuentro con el mismo, a fin de cometer cualquiera de los delitos descritos en los artículos 178 a 183 y 189, siempre que tal propuesta se acompañe de actos materiales encaminados al acercamiento, será castigado con la pena de uno a tres años de prisión o multa de doce a veinticuatro meses, sin perjuicio de las penas correspondientes a los delitos en su caso cometidos. Las penas se impondrán en su mitad superior cuando el acercamiento se obtenga mediante coacción, intimidación o engaño».

Padres y colegios deben ser las principales vías para que los adolescentes sean educados en el uso responsable de las nuevas tecnologías, conozcan los riesgos que hay en la Red y sean apoyos en el caso de haber víctima de grooming.

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sábado, 29 de octubre de 2011

La ceguera a los anuncios online



El hecho de que Internet esté entrando siempre más profundo en nuestras vidas cotidianas también ha presupuesto un cambio en la forma en que las empresas abordan la publicidad. Antes la publicidad se restringía a las revistas impresas, el periódico y la televisión pero ahora también ha llegado a Internet en forma de anuncios más o menos invasivos y más o menos atractivos.

Sin embargo, ¿realmente las personas ven los banners publicitarios que se encuentran en los sitios web?

En el 1998 Benway y Lane acuñaron el término “ceguera a los anuncios” para referirse al hecho de que los usuarios de los sitios web ignoraban (de manera consciente o inconsciente) la información publicitaria que se encuentra en las páginas web, sin importar su atractivo o ubicación.

Posteriormente, en el 2001, Pagendarm y Schaumburg brindaron una explicación a este fenómeno. Según estos investigadores, todos los usuarios experimentados de Internet tenemos un objetivo bien determinado cuando estamos buscando información y también poseemos un esquema que nos dice dónde se debe encontrar esta información. Así, todo lo que se sale de este esquema y de nuestro objetivo, simplemente lo ignoramos.

Por ejemplo, imaginemos que entramos al buscador de Google y tecleamos la frase: “cómo combatir la ansiedad”. Esta persona hace clic en una página y de seguro espera encontrar algunas técnicas que le permitan controlar la ansiedad pero sabe que estas técnicas normalmente no están en imágenes sino en forma de texto; por ende, lo primero que buscará en el sitio al cual ha entrado, es la zona donde está el texto. El resto de la página carecerá de importancia y, por ende, los anuncios no serán vistos.

Por supuesto, algo diferente ocurre si buscamos la frase: “rincón de la psicología”, ya que en este caso podría interesarnos todo el blog y aumentarían las probabilidades de que los usuarios viesen los anuncios. En este caso, vale aclarar que me refiero a la palabra “ver” como sinónimo de “concientizar el anuncio”.

Hasta el momento esta teoría había sido considerada como válida y nadie la había cuestionado ya que a todos nos resulta muy lógica. Sin embargo, un estudio realizado en el 2011 por Guillaume Hervet brinda una explicación alternativa.

Estos investigadores utilizaron la técnica de eye-tracking en 32 personas a las cuales se les pidió que leyeran ocho páginas web que se referían a las cámaras digitales. En la tercera, cuarta, séptima y octava páginas se incluyeron anuncios de texto brindados por Adsense (tamaño 180 X 150 pixeles) justo en el lado derecho del contenido. Vale aclarar que los anuncios que se presentaron en la tercera y cuarta páginas eran diferentes entre sí mientras que los que se ubicaron en la séptima y octava eran iguales. Además, a la mitad de los participantes se les brindaron anuncios relacionados con las cámaras digitales mientras a la otra mitad se le mostraron anuncios incongruentes.

¿Qué sucedió? El 82% de los participantes miró uno o más anuncios.

Pero… ¿estos anuncios quedaban impresos en la memoria de las personas?

Para comprobarlo los investigadores idearon un experimento genial: crearon otro grupo de personas que nunca habían visto los banners y les pidieron que leyeran algunos anuncios difuminados (que no se distinguían bien pero que eran los mismos que se habían utilizado con anterioridad). Luego, el experimento se repitió con las personas que se expusieron a los anuncios en las páginas web y se compararon los resultados. En teoría, si las personas leyeron los anuncios y los recordaban, les sería más fácil leer los banners aunque estuvieran difuminados. ¿Resultados?

Efectivamente, quienes ya habían visto los anuncios, pudieron leer los banners con más facilidad y sin errores, lo cual sugiere que, al menos a corto plazo, los anuncios realmente crearon una impronta en las personas. Pero en este punto se descubrió un detalle interesante: la retención de los anuncios era buena solo cuando estos estaban relacionados con el contenido de la página web, cuando los anuncios eran incongruentes, las personas no los recordaban.

Otro aspecto importante salió a relucir: el comportamiento de las personas cambiaba con el paso del tiempo. Es decir, los dos primeros anuncios recibieron más atención que los últimos. Los investigadores afirman que esto se debe a que las personas aprendieron a ignorar los anuncios ya que presuponían de antemano dónde estarían ubicados. La buena noticia es que los anuncios volvían a capturar la atención si las personas leían dos páginas libres de publicidad.

En este punto la lección para todos aquellos que desean obtener ganancias con los anuncios de Adsense es muy clara: no ubicar los anuncios en todas las páginas, variar su ubicación y asegurarse de que su contenido sea congruente con el tema del sitio web.


Fuentes:
Hervet, G., Guérard, K., Tremblay, S., & Chtourou, M. (2011). Is banner blindness genuine? Eye tracking internet text advertising. Applied Cognitive Psychology; 25 (5): 708-716.
Pagendarm, M. & Schaumburg, H. (2001) Why Are Users Banner-Blind? The Impact of Navigation Style on the Perception of Web Banners; Journal of Digital Information; 2(1).
Benway, J. P. & Lane, D. M. (1998) Banner Blindness: Web Searchers Often Miss Obvious' Links. En: Internet Technical Group, Rice University.