lunes, 28 de marzo de 2011

El Terremoto del Japón, los efectos psicológicos

El Terremoto del Japón, los efectos psicológicos en la población aún están por llegar, afirma  la Dra Marta Osman psicóloga de la Universidad de Queen Mary de Londres y autora de un libro  llamado “La incertidumbre del control, la toma de decisiones y el aprendizaje en mundos complejos”.

Hace días de la tragedia, ocurrida el 11 de marzo del 2011 en Japón. Un terremoto de 9 grados en la escala Richter y el posterior tsunami.

La Doctora Marta Osman experta psicóloga de la Universidad Queen Mary de Londres comenta que el efecto devastador e inmediato de la catástrofe ya ha pasado, ahora queda el impacto psicológico que aún está por venir. Marta Osman es autora de un libro llamado d la incertidumbre de control: La toma de decisiones y el aprendizaje en mundos complejos.

El terremoto duro aproximadamente 3 minutos y al poco tiempo vino el Tsunami, miles de víctimas, desaparecidos, personas que han perdido a seres queridos y se han quedado sin hogar. No se había visto un terremoto así desde hace casi 80 años. En pocos minutos se pasó de la normalidad a la tragedia, es difícil asumir una situación tan traumática sin que queden secuelas psicológicas.

Marta Osman comenta: Un desastre como el terremoto del Japón tienen implicaciones de muy amplio alcance sobre todo en el bienestar psicológico de los afectados.

Después de un desastre por lo general se tiende a la cooperación y al apoyo entre las distintas comunidades y grupos, ayudarse unos a otros para iniciar el proceso de reconstrucción. No hay una respuesta inmediata cuando la gente empieza a tomar el control de la situación. Comienzan a tratar de analizar y responder a la devastación que ven a su alrededor.

El problema es que no somos muy buenos en el cálculo de los efectos a largo plazo de los desastres.  Marta comenta , después de dos meses de reconstrucción y limpieza se tiende a experimentar un bajón de ánimo cuando nos damos cuenta de la gravedad global de la situación. A largo plazo esto es lo que tenemos que cuidar ya que podría desencadenar la depresión severa.

La Dra Osman comenta que cuando hay un desastre a menudo se da un rápido aumento de los problemas de salud mental en las personas que se han visto afectadas. Esto se debe a que los desastres naturales amenazan nuestro sentido de control en el mundo.

Nuestro sentido del control es como un motor mental, un motor de adaptación que nos ayuda a mantener la motivación. Cuando los desastres o acontecimientos impredecibles suceden  sentimos que no tenemos control alguno sobre los acontecimientos y es cuando comenzamos a perder la autoestima.

Las personas que viven en zonas propensas a desastres como Japón se han preparado a través de ejercicios de simulación, la importancia de este tipo de ejercicios no es solo por ensayar qué hacer en casos de un desastre, sino también para aumentar nuestro sentido del control sobre una situación tan imprevisible. Esta puede ser una forma eficaz de crear una capacidad de recuperación.

En el laboratorio la Dra Osman ha llevado a cabo pruebas que muestran que incluso cuando una situación es impredecible y parece estar fuera de control , cuando la gente se anima a creer que tiene el control sobre la situación tiende a ser más capaz de ejercer dicho control.

Marta Osman comenta de forma irónica: Es curioso la ilusión del control puede ayudar realmente a generar un verdadero sentido del control.

¿Qué estrategias podemos usar para sentir que recuperamos el control?

Marta Osman comenta:

Fijarse metas es la mejor manera de ayudar a ejercer o recuperar el control. El esfuerzo para alcanzar dichos objetivos nos ayuda a obtener una gran cantidad de información de una situación. La búsqueda de objetivo nos da puntos de referencia para comparar los sucesos que ya hemos vivido con los que estamos viviendo. Esto nos da un margen mayor para interpretar las experiencias buenas y malas que nos suceden.

Fijar metas es la mejor manera de ayudar a ejercer o recuperar el control. Trabajar para alcanzar los objetivos nos ayuda a obtener una gran cantidad de información acerca de una situación. De esta manera podemos comparar con nuestra experiencia acumulada y generar estrategias más eficaces. Esto reduce los sentimientos de inseguridad.

Trazar metas y objetivos ayuda a darnos puntos de referencia para comparar lo que vivimos con la experiencia acumulada en otras situaciones. Esto ayuda a reducir los sentimientos de inseguridad porque nos da una manera de interpretar las experiencias buenas y malas que suceden.

Las pruebas de laboratorio sugieren que no siempre hacemos lo  que es mejor para obtener información y control sobre la situación a largo plazo. Por regla general reaccionamos a los cambios de forma masiva cuando lo mejor sería mejor mantenernos firmes.

Fuente|www.sciencedaily.com

Fotos| tokyo5.wordpress.com, www.reuters.com/