martes, 29 de noviembre de 2011

Autocrítica: Cuando prima la sensación de no ser suficientemente bueno



La autocrítica es un concepto que funge como espada de Damocles. Si se blande adecuadamente puede ayudarnos a mejorar como personas pero si asume su aspecto más negativo puede ser devastador, sobre todo en el ámbito de las relaciones interpersonales. Me refiere a la autocrítica que no es constructiva sino aquella que nos dice continuamente que “no somos suficientemente buenos”.

Cualquier tipo de autocrítica basada en la idea de que no somos suficientemente buenos es totalmente contraproducente y suele provocar graves daños a las relaciones interpersonales y de pareja. ¿Por qué?

En primer lugar, esta creencia se convierte en una excusa para evitar los conflictos. La idea de que no somos suficientemente buenos simplemente se convierte en una forma de evadir las responsabilidades, evitar centrarnos en el conflicto y, por ende, jamás se hallará una solución para el mismo. Asumir que no somos la persona indicada es una opción sencilla y rápida pero realmente no soluciona nada sino que contribuye a mantener las cosas en su estado actual.

Por otra parte, asumir esta forma de autocrítica negativa no nos permite cambiar y aprender de los errores. Es una suerte de creencia pesimista que afirma: “soy malo e inadecuado y no puedo hacer nada para cambiarlo”. Obviamente, en una relación de pareja asumir esta actitud puede ser altamente perjudicial ya que esto presupone que la otra persona será quien deba asumir todo el esfuerzo de adecuarse a nuestras peculiaridades.

Finalmente, este tipo de autocrítica propicia el desarrollo de una autoestima muy baja ya que no asumimos que no somos buenos en una tarea específica sino que pensamos que, como personas, no somos adecuados. Existe una diferencia sutil pero trascendental entre reconocer que no somos suficientemente buenos para jugar al football o hacer manualidades y afirmar que “no somos personas suficientemente buenas”. En el primer caso estamos reconociendo una debilidad que podría potencialmente ser subsanada, en el segundo caso asumimos una actitud derrotista donde nos calificamos como una persona no merecedora de la estima de los otros.

¿Qué hacer?

El primer gran paso es percatarse de los momentos en los cuales nos asaltan estos pensamientos y analizar qué situación dio lugar a los mismos. Entonces deberemos reprogramar nuestro discurso afirmando: “debemos esforzarnos más para mejorar en este aspecto de nuestra vida”.

Existen pequeños pasos que ayudan a cambiar:

  • Escuchar lo que las otras personas tienen que decir sobre nosotros. Usualmente nos sorprenderíamos si escuchásemos verdaderamente las opiniones de las personas que nos quieren y conocen bien.
  • Ventilar las emociones y compartir lo que sentimos con las personas más cercanas a nosotros de forma que estas puedan comprendernos y ayudarnos a cambiar.
  • Insertarse en las conversaciones y dar nuestra opinión. Nuestro criterio es importante y a veces puede marcar la diferencia.

Dormir para superar las penas



Stéphane -revestido con el atractivo de Gael García Bernal- vivía en un mundo perfecto... en sus sueños. Era el momento de escaparse de las preocupaciones de su anodina estancia parisina para levantarse al día siguiente con mejor cara. Un tema perenne en el cine este de los sueños que, como en 'La ciencia del sueño', enfrenta dos polos opuestos: el mundo onírico como refugio de la vida cotidiana.

Pues bien, lejos de caer en la simplicidad de decir que 'los sueños, sueños son', resulta que el placer de dormir y entrar en ese momento de ensoñación viene muy bien para nuestra salud emocional. Así lo aseguran por lo menos varios investigadores de la Universidad californiana de Berkeley que han publicado sus resultados en la revista 'Current Biology'.

Según los autores capitaneados por Matthew Walker, profesor asociado de Psicología y Neurociencia de esta universidad, "cuando entramos en la fase REM del sueño también entramos en una especie de terapia, un bálsamo que elimina, o por lo menos va atenuando, los recuerdos dolorosos del día anterior".

Cuando nos disponemos a dormir, el sueño pasa por una serie de etapas. Así, vamos desde el sueño no REM, que engloba desde el sueño ligero hasta cuando estamos profundamente dormidos y nuestras ondas cerebrales son más lentas; pero también el sueño REM, siglas que significan 'Rapid Eye Movement'. En esta etapa, nuestra actividad cerebral es semejante a las de la vigilia, los ojos se mueven rápidamente bajo los párpados, soñamos y captamos gran cantidad de información de nuestro entorno, y todo ello a pesar de que es el momento en que estamos más relajados.

Pero hay una característica más del sueño REM según estos autores. Es en esta fase donde la química que genera el estrés de las experiencias emocionales del día -sobre todo las malas- se va apagando mientras que el cerebro las procesa, por lo que los problemas se atenúan y su fuerza emocional se suaviza.

"Los humanos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, pero no hay consenso científico sobre la función del sueño", explica el doctor Walker, "sin embargo, hemos comprobado que esta fase del sueño ayuda a atenuar las emociones, además de reafirmarnos en su importancia para la memoria, el aprendizaje y la regulación del humor", comenta.


La valía de los sueños

Para llegar a esta conclusión, los autores escogieron a 35 adultos jóvenes y sanos para su estudio y se les dividió en dos grupos. Todos ellos veían una serie de 150 imágenes emocionales dos veces y con 12 horas de diferencia, mientras un escáner de resonancia magnética medía su actividad cerebral.

La diferencia estribaba en que mientras que un grupo se mantenía despierto entre ambas sesiones, al segundo se le dejaba dormir entre medias. Los resultados no se hicieron esperar. En el segundo grupo se mostró una drástica reducción en la actividad de la amígdala cerebral, una serie de núcleos neuronales que procesan las emociones, permitiendo de esta manera que el cerebro se comportase de manera 'más racional' en sus reacciones emocionales.

Además, mientras dormían se midieron con electroencefalogramas sus actividades eléctricas cerebrales. Y el resultado confirmaba la primera hipótesis. Se observó que durante el sueño REM, ciertos patrones de actividad eléctrica disminuían, calmando las reacciones emocionales.

"Durante esta fase del sueño, se produce un fuerte descenso de los niveles de norepinefrina, una sustancia química del cerebro que se asocia con el estrés", argumenta Walker. "Si contamos con una persona sana, que no haya sufrido ningún trauma y pueda dormir con normalidad, y la reducción de esta sustancia tenemos la explicación de por qué nos podemos despertar al día siguiente con una sensación atenuada de nuestras emociones respecto al día anterior", concluye.

Pero ¿qué sucede con aquellos que han sufrido un trauma?

El estrés postraumático

Para Walker, este estudio también explicaría las dificultades para recuperarse de experiencias dolorosas y las frecuentes pesadillas que padecen los veteranos de guerra y otras personas con estrés postraumático.

"El problema para estas personas es que esta 'terapia' del sueño puede no estar funcionando correctamente", comenta Walker. Aunque en la etapa de ensoñación se consigue un alto grado de relajación, también es muy fácil despertarse "y si hay algún tipo de flashback provocado, por ejemplo y en el caso de los veteranos de guerra, por el petardeo de un coche, no se consiguen estos beneficios", añade el autor.

Sin embargo, Walker da con una solución plausible de por qué muchos medicamentos pueden ayudar a que estos pacientes sueñen y así ir mejorando: "En Seattle observamos cómo un médico recetó un medicamento para la presión arterial a una persona que sufría estrés postraumático. Pero descubrimos que un efecto secundario de este fármaco era que evitaba las pesadillas, es decir, influía en la norepinefrina del cerebro haciendo que disminuyese, lo que ayuda que el paciente tuviese una mayor calidad de sueño y la fase REM pudiese actuar". Por ello, "nuestro interés se centra ahora en utilizar estos resultados para "abrir nuevas vías para el tratamiento emocional de estos pacientes".


Silvia R. Taberné | Madrid
Actualizado lunes 28/11/2011 17:23 horas

domingo, 27 de noviembre de 2011

Una App para recordarte tus medicamentos



La vida moderna se ha beneficiado de los avances tecnológicos y el campo de la medicina no es la excepción. Hace unos días me operé los ojos para poder dejar los lentes de una vez por todas y en la recuperación tuve que ingeniármelas para recordar exactamente cuáles gotas me debo aplicar en qué momento. Es por eso que estuve buscando una buena app para hacer eso y les recomiendo esta que me ha ayudado a recordar exactamente cuándo me toca la siguiente dosis.

Esta aplicación gratuita llamada Pillboxie, que por el momento es exclusiva para dispositivos con iOS como el iPhone y iPod Touch, fue diseñada y desarrollada por una enfermera y hace alusión a los pasilleros que tienen diferentes horarios para organizar los medicamentos.

Una vez descargada la App, para empezar a utilizarla debes crear el medicamento de una forma personalizada donde debes introducir el nombre de la medicina y elegir entre los distintos tipos como pastillas, gotas, cápsulas, además de elegir el color de la misma. No existe un límite en el número de medicamentos que puedes agregar. Posteriormente, arrastras la medicina hacia la caja correspondiente con el horario indicado que aparecen con diferencia de 30 minutos, es decir, tiene una caja para las 8:00 am, otra para las 8:30 am, y así sucesivamente. Y puedes seleccionar si la tienes que tomar diario o sólo algunos días de la semana.

Así, queda registrada una alarma que te avisará en el momento que te toque la siguiente dosis mediante una alarma personalizable, y una vez que la hayas tomado debes palomear el aviso para evitar tomarla dos veces.

Espero les resulte útil esta aplicación para el cuidado de su salud.

Les dejo el link para descargarla directamente.

Enlace original.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Psicología Twitter


Facebook nos ha acercado a 4 grados de separación



Facebook, una de las redes sociales más populares en el mundo entero, también tiene estudios serios que sustentan hipótesis propias como la que propone que el mundo se está “conectando” cada vez más, que los individuos que lo habitamos estamos cada vez más cerca y que su servicio se ha vuelto parte importante de esa afirmación.

“Piensa en la última vez que te encontrabas en un aeropuerto lleno de gente o terminal de autobuses lejos de casa. ¿Consideras que la persona sentada a tu lado probablemente conocía a un amigo de un amigo de un amigo tuyo? En la década de 1960, el psicólogo social Stanley Milgram realizó el ‘experimento del mundo pequeño’, famosa prueba en que la idea de que dos personas cualesquiera en el mundo están separados por sólo un pequeño número de conexiones intermedias fue establecida,” dice el estudio publicado por el equipo de información de Facebook.

El estudio realizado de la mano con la Università degli Studi di Milano fue realizado sobre 721 millones de cuentas activas de Facebook, lo que representa el 10% de la población total mundial y lo que, según lo dicho en el mismo, es el estudio de redes sociales más grande jamás publicado.


Distribución de grado acumulativo
“Un punto de vista básico importante de cualquier red social es la distribución de grado acumulativo, lo que muestra el porcentaje de personas que tienen menos de un número determinado de amigos(…), sólo el 10% de la población tiene menos de 10 amigos, 20% tienen menos de 25 amigos, mientras que el 50% (la media) tienen más de 100 amigos. Por otra parte, como la distribución es muy desigual, el número promedio de amigos es de 190. Un hallazgo importante de nuestro estudio, sin embargo, es que la distribución no es tan sesgada como los estudios anteriores de las redes sociales han sugerido,” dice la publicación.

El estudio toma como parte de sus bases la idea de los “seis grados de separación”, que es una teoría de 1929 que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces). A pesar de la aceptación que podría tener esa idea, Facebook dice que son sólo cuatro grados los que nos separan.


Porcentaje de pares a una distancia en relación a los "saltos" que hay entre ellos “Aunque nunca sabremos si era cierto en 1929, la escala y el alcance internacional de Facebook nos permite finalmente realizar este estudio a escala global. (…) hemos sido capaces de aproximar el número de saltos entre todos los pares de individuos en Facebook. Hemos encontrado que seis grados en realidad exagera el número de enlaces entre pares típicos de los usuarios: Si bien el 99,6% de todos los pares de los usuarios están conectados por caminos con 5 grados (6 saltos), el 92% están conectados a través de cuatro grados (5 saltos). Y a medida que Facebook ha crecido en los últimos años, representando una proporción cada vez mayor de la población mundial, se ha vuelto cada vez más conectado. La distancia promedio en 2008 fue de 5,28 saltos, mientras que ahora es 4.74,” concluye el estudio.

Si quieres conocer los detalles y estadísticas publicadas por Facebook, sigue este enlace. Los números sólo pueden confirmar lo que es de por sí bastante palpable: el mundo se ha conectado exitosamente gracias a las redes sociales. Los efectos que de ahí deriven, es harina de otro costal.

Enlace en Matuk

viernes, 18 de noviembre de 2011

La Desgracia afecta nuestra percepción



La desgracia afecta a la percepción de los sentidos. Se dice que en situaciones adversas nuestros sentidos agudizan su percepción y supuestamente se nos quedan grabadas imágenes y sonidos.

Resultados de una investigación científica afirman lo contrario. Lo que percibimos en un contexto de adversidad, en una situación traumática no lo percibimos de forma tan nítida como lo aprendido en otras circunstancias.

Traumas, desgracia y nuestra percepción
  • Ya otras investigaciones avanzaban en esta dirección.  Aquello que se decía hace años de,  la letra con sangre entra, en referencia al castigo físico usado en otras épocas era muy poco pedagógico.
  • Los resultados de una reciente investigación realizada por el Instituto Weizmann, revelan que lo que aprendemos en contextos de adversidad, o trauma son  menos claras que las que aprendemos en otros contextos.
  • Parece en las situaciones traumáticas es más fácil nuestros sentidos se dispersen.
  • Los resultados obtenidos hacen pensar que esta tendencia está en la raíces de nuestra evolución como especie y podría explicar trastornos de ansiedad y otros  como el síndrome de estrés postraumático.



La investigación
  • Para investigar cómo percibimos en situaciones desfavorables el Dr Rony Paz del departamento de Neurobiología del Instituto Weizmmann junto a su ayudante Jenifer Resnik evaluaron a unos voluntarios que tenía que aprendieron que determinados sonidos iban seguido de un estímulo desagradable, como un mal olor, otros tonos eran seguidos de algún estímulo agradable y otros por  nada.
  • Los resultados de los umbrales de percepción de los voluntarios fueron evaluados después para comprobar cómo habían sido capaces de distinguir los tonos seguidos de algún estimulo desagradable o  malo o y los tonos seguidos de algo agradable o de algo neutral.


Los resultados
  • Tal como era previsible según otras investigaciones anteriores, los resultados en las condiciones positiva o neutras eran mejores que en la condición del estímulo desagradable.
  • Los voluntarios tenía mejores resultados en la discriminación de tonos cuando los estímulos que seguían eran positivos o neutros, sin embargo si eran negativos o desagradables sus resultados empeoraba.
  • De tal forma que los voluntarios después de enterarse de que un determinado tono se asociaba con algo desagradable, no podían distinguir ese tono de otros similares, a pesar de haberlo realizado antes en condiciones normales.
  • No importa lo bien que hubieran distinguido los tonos antes o aprendido cosas nuevas, si recibían un refuerzo aversivo (un tono seguido de algo desagradable) los sujetos tenían mayores  dificultades para diferenciar los tonos entre sí.


Según el Dr. Rony Paz

Esto probablemente tiene sentido pensando  en nuestro pasado evolutivo. Si ya he escuchado el sonido de un león atacando, la supervivencia podría depender de un ruido similar y esto mantendría alerta los instintos ante la posibilidad de tener que salir corriendo, en lugar de considerar si el sonido es realmente un gruñido o solo algo parecido.

Rony Paz cree que esta tendencia podría ser más fuerte en personas que sufren síndrome de estrés post-traumático. Por ejemplo muchos de los testigos de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York, desarrollaron estrés postraumático.

Los rascacielos les producían rechazo,incluso otros edificios altos que nada tenían que ver con las torres gemelas les seguían provocando rechazo. Sobre una base instintiva es posible que sencillamente asocien cualquier edificio alto con una experiencia traumática.

El equipo de científicos investiga esta idea, entre otras cosas esperan identificar las áreas del cerebro  que están involucradas en el establecimiento de los diferentes niveles de percepción. De esta forma se podrá saber más sobre el desarrollo de trastornos como la ansiedad o el estrés postraumático.



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jueves, 17 de noviembre de 2011

No leemos: reconocemos formas para ver las palabras



Parece ser que la gente acostumbrada a leer puede reconocer las palabras a velocidades asombrosas, porque de alguna manera, las palabras están colocadas en una especie de diccionario visual, de acuerdo con los neurocientíficos del Centro Médico de la Universidad de Georgetown (GUMC). El diccionario visual refuta en alguna medida la idea de que nuestros cerebros tratan de reconocer en como se escucha, cada palabra que vemos.

El hallazgo se presentó en la junta anual de la Sociedad de Neurociencia llamada “Neurociencia 2011” y tiene importancia, porque revela cómo el cerebro resuelve la tarea compleja de leer, la cual puede ayudar a descubrir las bases del cerebro en los desórdenes de la lectura, como la dislexia, indicaron los científicos.

“Un campo en el que los neurocientificos creen que tienen acceso es la fonología y la percepción visual de la palabra en la medida que las leemos, así como las áreas que usa el cerebro para estas tareas. Sin embargo, nuestro estudio prueba que no es el caso“. indicó la investigadora Laurie Glezer, líder del trabajo, que está en una investigación postdoctoral. Ella trabaja en el Laboratorio de Neurociencia Cognitiva en GUMC, con Maximilian Riesenhuber, quien es coautor de dicha investigación.

“Hemos hallado que una vez que hemos aprendido una palabra, ésta se coloca en el diccionario visual del cerebro.  El tener una representación visual pura nos permite un reconocimiento eficiente y rápido, el cual se observa en lectores con experiencia“, dijo la investigadora y agregó: “Este estudio es la primera demostración de este concepto“.

Glezer dice que sus hallazgos podrían explicar porqué las personas con dislexia tienen más dificultades para leer. “Podría ser que en la dislexia, debido a problemas de procesamiento fonológico, estos individuos no sean capaces de desarrollar una representación visual afinada de las palabras y por ende les cuesta más trabajo. No pueden sacar ventaja de la alta velocidad de procesamiento de palabras usando este diccionario“.

Los investigadores probaron el reconocimiento de palabras en 12 voluntarios usando aparatos como el FMRI. Fueron capaces de ver las palabras que eran diferentes, pero que sonaban igual, como “hare” y “hair”. En estos casos se activaban diferentes neuronas las cuales se presume activan diferentes entradas en el catálogo del diccionario. “Si el sonido de la palabra tuviese influencia en esta parte del cerebro, deberíamos esperar que activaran la misma o neuronas similares, pero no fue el caso. “hair” y “hare”, son tan diferentes visualmente como “hair ” y “soup”. Esto sugiere que todos usamos la información visual de la palabra y no su sonido“.

Y agregan: “Cuando vemos una palabra por vez primera, se requiere cierto tiempo para leerla y asimilar su sonido, pero tal vez después de una sola presentación de la palabra, la podemos reconocer sin tener que acceder a como se escucha“, dijo Glezer. “Esto ocurre porque en primera instancia, nuestros cerebros codifican la palabra con el sonido y la manera escrita. Una vez que se se hace eso y se encuentra un par de veces la palabra en cuestión, no necesitamos más la fonología que usamos al principio, sino que solamente utilizamos la entrada visual para identificar la palabra“.

Los autores no reportan ingresos ni interés financiero relacionado a este estudio, el cual fue patrocinado por la National Science Foundation de los Estados Unidos.

Fuente: Universidad GeorgeTown
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martes, 15 de noviembre de 2011

La OMS pone de relieve la falta de inversión en atención de salud mental a escala mundial


La OMS pone de relieve la falta de inversión en atención de salud mental a escala mundial


Nota para los medios de información

7 DE OCTUBRE DE 2011 | GINEBRA - Una de cada cuatro personas necesitará atención de salud mental en algún momento de su vida, pero en muchos países solo se invierte en los servicios de salud mental el 2% del total de los recursos destinados al sector de la salud.

El gasto anual promedio en salud mental a escala mundial sigue siendo inferior a US$ 3 por habitante. En los países de ingresos bajos, el gasto anual puede llegar a ser de solo US$ 0,25 por habitante, según el Atlas de Salud Mental 2011 publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con ocasión del Día Mundial de la Salud Mental.

En el informe se constata también que la mayor parte de esos recursos a menudo se dedican a servicios destinados a relativamente pocas personas.

«Los gobiernos tienden a gastar la mayor parte de los escasos recursos destinados a la salud mental en la atención a largo plazo en hospitales psiquiátricos», afirma el Dr. Ala Alwan, Subdirector General de la OMS para Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental. «Hoy día, casi el 70% de los gastos en salud mental se destinan a las instituciones psiquiátricas. Si los países gastaran más en el nivel de la atención primaria, tendrían a su alcance a más personas y empezarían a corregir los problemas suficientemente pronto para disminuir la necesidad de proporcionar una atención mucho más costosa en los hospitales.»

En el Atlas se ponen de relieve otros desequilibrios. Los servicios de salud mental que funcionan bien tratan igualmente de proporcionar a los pacientes tanto medicamentos como atención psicosocial. Sin embargo, en los países de menores ingresos la escasez de recursos y competencias a menudo lleva a que los pacientes sean tratados únicamente con medicamentos. La falta de atención psicosocial disminuye la eficacia del tratamiento.

Por otra parte, muchas personas carecen por completo de acceso a los servicios de salud mental. En el grupo de países de ingresos bajos y medianos, más de las tres cuartas partes de las personas que requieren atención de salud mental ni siquiera reciben los servicios más básicos.

«Casi la mitad de la población del mundo habita en países donde, en promedio, se dispone de un psiquiatra (o menos) por cada 200 000 personas», afirma el Dr. Shekhar Saxena, Director de Salud Mental y Abuso de Sustancias, de la OMS. «En muchos países de ingresos bajos hay menos de un especialista en salud mental por cada millón de habitantes.»

En 2008, la OMS presentó un programa de acción destinado a corregir la brecha en materia de salud mental (mhGAP) con el fin de prestar asistencia a los países en la ampliación de los servicios que se ocupan de los trastornos mentales, neurológicos y debidos al consumo de sustancias. El programa proporciona conocimientos y aptitudes a prestadores de atención primaria de salud tales como médicos generalistas, enfermeras y agentes de salud en el diagnóstico y el tratamiento de esos trastornos.

Desde entonces, algunos países, con asistencia de la OMS, han realizado progresos importantes en la ampliación de sus servicios. Entre ellos, los siguientes:

  • Etiopía y Nigeria han empezado a capacitar al personal de atención primaria de salud para que diagnostiquen y traten una serie de trastornos mentales prioritarios. Los ministerios de salud de ambos países se han comprometido a proporcionar apoyo al programa para que su impacto sea duradero.
  • China ha ampliado su programa para proporcionar atención a los pacientes con epilepsia hasta en 19 provincias, sobre la base de los buenos resultados obtenidos en un número reducido de experiencias piloto. Más de 40 millones de personas están ahora al amparo de ese programa.
  • Jordania está realizando progresos con un programa destinado a los trastornos mentales prioritarios. Panamá ha iniciado la capacitación sistemática de sus prestadores de atención primaria.
  • Algunos países en desarrollo de gran tamaño tales como el Brasil, la India y Tailandia también están progresando rápidamente en la ampliación de sus programas nacionales de salud.

Contactos para los medios de información
Fadéla Chaib
Responsable de Comunicación
Tel: +41 22 791 3228
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E-mail: chaibf@who.int

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Asesor de Comunicación
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Reírse de uno mismo: nuevo método para evaluar esta capacidad



Reírse de los otros es fácil, lo verdaderamente difícil es reírse de uno mismo. En el ámbito de la Psicología científica se han realizado varias investigaciones sobre los efectos de la risa pero hasta el momento nunca se habían abordado los efectos de reírse de uno mismo, en parte por la dificultad que encierra esta tarea para evaluar objetivamente los resultados (algo que incluso ha llevado a algunos profesionales a afirmar que este hecho realmente nunca es genuino).

Ahora investigadores de la Universidad de California han realizado un experimento donde demostraron que es posible evaluar de forma objetiva la capacidad para reírse de uno mismo. Para ello idearon un experimento sencillo pero impecable desde el punto de vista metodológico. Primero le pidieron a 67 estudiantes que calificaran su capacidad para reírse de sí mismos pero a la misma vez debían nombrar otros dos colegas que fungían como observadores externos (es decir, que afirmaban o negaban si realmente la persona era capaz de reírse de sí misma).

A escondidas, mientras que los participantes rellenaban los cuestionarios en un ordenador, una cámara les fotografiaba. Un poco más tarde, a los participantes se les pidió que evaluaran imágenes distorsionadas de los rostros de hombres y mujeres desconocidos. Para su sorpresa, dentro de esta selección de fotos estaban incluídas algunas de las imágenes que se les había tomado a ellos mismos (obviamente, también distorsionadas de forma que creasen un efecto simpático o caricaturesco).

Cada participante fue filmado mientras puntuaba las imágenes de forma que posteriormente los investigadores pudieron analizar en detalle sus expresiones extraverbales, sobre todo cuando se enfrentaban a sus propias fotografías. Buscaban los signos de una sonrisa genuina al ver sus rostros distorsionados.

Al finalizar, pudo apreciarse que realmente el 80% de las personas que afirmó que eran capaces de reírse de sí mismo (datos confirmados por sus colegas), realmente sonreían ante sus propias imágenes distorsionadas.

Más allá del aporte metodológico a la Psicología, el aspecto más práctica o aplicable de la investigación es que demostró además que quienes pueden reírse de sí mismo, tienden a ser más optimistas, tienen un mejor estado de ánimo y están más dispuestas a ayudar al prójimo.


Fuente:
Beermann, U. & Ruch, W. (2011) Can people really “laugh at themselves?” Experimental and correlational evidence. Emotion, 11 (3): 492-501.
Escrito por Jennifer Temática: Emociones
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domingo, 13 de noviembre de 2011

Preferimos sentarnos a lado de personas similares a nosotros mismos


La próxima vez que estés sentado en medio de la gente, mira bien a la persona a tu lado porque hallarás algunos aspectos en común con tu propia fisonomía. ¿Cómo es posible? Investigadores de la Universidad de Dalhousie afirman que elegimos sentarnos cerca de aquella persona que más se parece físicamente a nosotros (obviamente, cuando tenemos la posibilidad de elegir el asiento).


Este fenómeno va mucho más allá de la similitud entre géneros o etnias (algo que ya se ha comprobado) y podría explicar por qué las personas tienden a parecerse a sus amigos o parejas ya que si elegimos inconscientemente acercarnos a quienes más se parecen a nosotros, estaremos excluyendo de nuestro círculo a las otras personas.

El primer paso del experimento consistió en observar durante un periodo de tres meses la forma en que los estudiantes elegían sus asientos. El primer resultado curioso que emergió fue que las personas que usaban gafas tendían a sentarse al lado de quienes también las llevaban.

El próximo paso en el experimento involucró a 18 clases con más de 200 estudiantes. Entonces se apreció que el color del cabello y su longitud era otro factor que las personas tenían en cuenta para elegir asiento. En este punto estarán pensando que los estudiantes tienden a sentarse al lado de sus amistades y, como comparten intereses, es normal que también se parezcan. Para eliminar esta posible correlación, los investigadores repitieron el experimento pero esta vez entre personas que eran completamente desconocidas las unas con las otras.

En esta ocasión se analizaron a 72 personas a las cuales se les dijo que tomarían parte de un experimento encaminado a evaluar los comportamientos no verbales relacionados con la presencia de personas desconocidas. Así, los participantes debían elegir donde sentarse y, como era de esperar, elegían acercarse a aquellas personas con una edad más próxima, con el mismo color de la piel, un corte de pelo similar y un color de cabello casi idéntico.

Una vez demostrada nuestra preferencia por acercarnos a las personas que más se nos parecen queda una pregunta en suspenso: ¿Por qué?

Las pistas provienen del último experimento. A 174 personas se les pidió que vieran una serie de fotos y evaluaran cuán simpáticas le resultaban, cuán similares a ellos mismos le parecían y si pensaban que les aceptarían. Como era de esperar, los participantes juzgaron más simpáticas a las personas que se parecían a ellos mismos y también consideraban que serían mejor aceptados por estas. En resumen, que preferimos acercarnos a quienes se parecen más a nosotros porque creemos que seremos aceptados. Aunque ya hay algunos psicólogos que postulan que esta preferencia podría tener un trasfondo instintivo ya que desde el punto de vista evolutivo y reproductor, sería normal acercarnos a quienes se semejan más a nosotros.

Obviamente, esta tendencia puede ser la base para la proliferación de actitudes segregantes pero resulta muy interesante descubrir cómo nuestra conducta cotidiana se encuentra mediatizada por una serie de factores de los cuales casi nunca nos damos cuenta.

Fuente:
Mackinnon, S.; Jordan, C. & Wilson, A. (2011) Birds of a Feather Sit Together: Physical Similarity Predicts Seating Choice. Personality and Social Psychology Bulletin; 37 (7): 879-892.
Escrito por Jennifer Temática: Psicología Social
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martes, 8 de noviembre de 2011

Impulsividad, una investigación publicada en la revista Biological Psychiatry

Impulsividad, una investigación publicada en la revista Biological Psychiatry, revela que las personas con alto grado de impulsividad, pueden tener  menores niveles de GABA, un neurotransmisor inhibitorio que actúa en partes del cerebro que regulan el auto control.


La impulsividad
  • La impulsividad es un rasgo de la personalidad que se caracteriza por la tendencia del individuo a iniciar y seguir una conducta sin previsión de las consecuencias de sus acciones. Actúa siguiendo el impulso. Distintos trastornos psiquiátricos como el trastorno de hiperactividad, el trastorno bipolar o los trastornos de abusos de sustancia tienen altos rasgos de impulsividad. La impulsividad se ha  demostrado tienen un componente genético y puede ser hereditaria.
  • Las personas impulsivas son más propensas a la agresividad y tienen más problemas con de consumo de alcohol y otra drogas. La impulsividad se relaciona también con mayor inclinación al juego y peor adaptación a las diferentes situaciones sociales.
  • Según esta investigación se midió mediante escáner cerebral el contenido en GABA de personas sin antecedentes psiquiátricos, que no consumían drogas y tenían bajos perfiles de impulsividad. Sus resultados revelaron mayor cantidad de neurotransmisor GABA en una zona de sus cerebros.


¿Qué es el neurotransmisor GABA?
  • Es el neurotransmisor inhibitorio más abundante en nuestro cerebro. El GABA es un aminoácido que se le clasifica como neurotrasmisor, nos induce a la relajación y al sueño. Equilibra nuestro cerebro  mediante la inhibición de la sobrexcitación.
  • El GABA contribuye al control motor, a la visión y a otras muchas funciones corticales. La ansiedad también está regulada por el GABA, algunos medicamentos que aumentan el nivel de GABA en el cerebro se usan para tratar la epilepsia y para calmar el temblor de las personas que sufren la enfermedad de Huntington.


La impulsividad es además una característica común en los trastornos psiquiátricos.

El Dr Frederic Boy jefe de la investigación comenta:

Los avances en técnicas de imagen cerebrales permiten investigar las diferentes áreas específicas del cerebro humano y ver cómo regulan el comportamiento de la gente. Lo que está claro es que tal y cómo las personas nos comportamos es fruto de una compleja interacción entre factores genéticos, sociales, y ambientales.

La investigación
  • Los científicos estudiaron a los hombres sin antecedentes de trastornos psiquiátricos o dependencia de sustancias. Los hombres completaron un cuestionario que permitió evaluar diferentes aspectos de la impulsividad. Se sometieron a una espectroscopía, por resonancia magnética especializada, una técnica que permite la medición de la cantidad de GABA en pequeñas regiones del cerebro.
  • El equipo de investigación que los hombres con más neurotransmisor GABA en el córtex prefontral dorsolateral tenían menos tendencia a la impulsividad, el llamado sentimiento de urgencia, la  tendencia a actuar de forma precipitadamente en respuesta a la angustia y otras emociones fuertes.



El director de Biological Psychiatry John Krystal comenta:

Estos resultados se suman a las evidencias de que los bajos niveles de GABA pueden ser un factor de riesgo para la disfunción cortical a través de una serie de trastornos como la depresión y el trastorno de pánico. Estos resultados pueden ser también ciertos en las mujeres, aunque las mujeres no fueron incluidas en este estudio debidos a los posibles efectos de las fluctuaciones hormonales.

Los autores de la investigación comenta que las próximas etapas de la investigación deben centrarse en desentrañar la relación entre el GABA y la corteza prefrontal dorsolateral. Después de eso podemos empezar a evaluar si de alguna manera se podría tratar el déficit de GABA en esta área.
Esto podría ser difícil ya que el GABA está presente  en todo el cerebro y elevar el contenido en algún nivel de forma indiscriminada podría tener consecuencias imprevistas.


Fuente|www.elsevier.com/
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Cómo crear la necesidad en los clientes potenciales


Compramos aquello que necesitamos (o que creemos que necesitamos, que no es lo mismo). Por ende, una de las funciones de los especialistas en Marketing y Publicidad es descubrir nuestras necesidades y exacerbarlas o incluso, crear nuevas necesidades.


En el libro “Predictably Irrational” se describe un caso real muy curioso de cómo se creó una demanda de un objeto totalmente nuevo en el mercado: las perlas negras.

Corría el año 1973 cuando Jean-Claude Brouillet había comprado un atolón en la Polinesia Francesa y un buen día, conversando con Salvador Assael (que posteriormente fuera más conocido como el "rey de las perlas") le confesó que este lugar magnífico no solo tenía playas paradisíacas y aguas esmeraldas sino también perlas negras.

En aquel tiempo este tipo de perlas no se conocían y no había un mercado que las demandase. Aún así, ambos hombres se juntaron para intentar vender aquellas joyas al mundo. El primer intento de venta de Assael falló, aquellas rocas de color grisáceo metálico no fueron bien aceptadas.

En este punto, muchas personas hubiesen optado por vender aquellas perlas al precio que pudieran con tal de deshacerse de ellas y obtener alguna ganancia o quizás combinarlas con perlas blancas pero Assael tomó un camino diferente. El joven esperó un año y contactó a un viejo amigo Harry Winston, un legendario comerciante de gemas.

Winston accedió a colocar estas perlas negras junto con el resto de sus joyas en su vidriera de la Quinta Avenida y además, les colocó un precio excesivo. En el mientras, Assael compró anuncios a página entera en las revistas de moda más chic del momento donde se mostraban las perlas negras junto a diamantes, rubíes y esmeraldas.

Mucho antes de lo que esperaban, estas perlas negras se convirtieron en un complemento de moda de las divas estadounidenses y de allí a la demanda popular, no fue sino un paso. Como dijera Mark Twain: “para hacer que un hombre desee algo basta hacerle difícil su obtención”.

Pero… ¿cómo logró Assael que las perlas negras se convirtieran en un objeto de lujo?

La respuesta está en el anclaje. Desde el primer momento, Assael “ancló” sus perlas con las joyas más finas del mundo creando la percepción de que estas también lo eran. A esto ayudó el precio elevado que provocaba un pensamiento del tipo: “si son caras, son exclusivas y son de calidad”.

En este punto las personas podrían rechazar el anclaje (lo que equivaldría a no comprar las perlas) pero como ya habían visto las perlas negras en las revistas de moda, simplemente lo aceptaron por el poder del referente (un pensamiento del tipo: “si está allí es porque es valioso”).

Realmente el proceso de crear un mercado para las perlas negras fue muy sencillo, si bien, obviamente, se necesitó una buena inversión inicial en publicidad.

Fuente:
Ariely, D. (2008) Predictably Irrational. The Hidden Forces That Shape Our Decisions. New York: Harper Collins Publishers.
Escrito por Jennifer Temática: Marketing
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jueves, 3 de noviembre de 2011

Grooming. Un peligro para los menores

por Encarna Cerezo Martin

Internet y las redes sociales forman cada vez un parte más importante de nuestras vidas. Los adolecentes son los usuarios mayoritarios de chats, Tuenti, Facebook, Twitter, Messenger…Vuelcan sus vidas en las redes y chatean con amigos y no tan amigos. ¿Cuáles son los riesgos que pueden encontrarse?


Uno de los grandes riesgos es el grooming o todas aquellas acciones deliberadas por parte de un/a adulto/a de cara a establecer lazos de amistad con un niño o niña en Internet, con el objetivo de obtener una satisfacción sexual mediante imágenes eróticas o pornográficas del menor o incluso como preparación para un encuentro sexual.

La conocidas como “páginas para ligar” en las que los menores exponen una foto suya como carta de presentación para todo aquel que quiera conocerlos, perfiles falsos o suplantación de la identidad en las distintas redes sociales son los principales medios por los que los ciberacosadores encuentran a sus víctimas.

Según un estudio realizado por la Asociación Protégeles, en 2009, un 40,2% de los menores entre 11 y 17 años reconoce que en algún momento ha tenido contacto con personas desconocidas, dentro de este porcentaje un 46,2% eran chicas. Además, un 14,5% de los menores alguna vez ha concertado una cita con un desconocido a través de internet y la mitad de ellos no aviso a otras personas sobre su intención de acudir a dicha cita.

¿Cómo consiguen los acosadores su objetivo?

El caso más conocido sobre grooming es el de Jorge Miranda “El camaleón”. Este joven gaditano de 24 años se hizo pasar por hasta 12 personalidades distintas, de ambos sexos y de diversas edades. Amenazo y coacciono a más de 250 chicas, una de las víctimas incluso llegó a creer que no tenía otra salida que suicidarse y sólo tres lo denunciaron.

Este acosador conocía a sus víctimas en páginas web para ligar. Durante meses estaba en contacto con la víctima hasta ganarse su confianza y mientras se hacía con el control del correo electrónico de su víctima. Les pedía que le enviasen fotos o videos de contenido sexual aunque no demasiado explícito (para que no se negaran a ello) pero si lo suficientemente comprometido. Si se negaban a la petición, el acosador tomaba el control del correo y chantajeaba con ello para que accediera a su petición. Si la víctima continuaba negándose, el acosador usaba el correo de la víctima para humillarla ante sus conocidos y amigos.

El modo de proceder de los ciberacosadores se puede diferenciar 3 fases:

Fases del acoso:
  • Amistad: para coger confianza con el/la menor , obtener datos personales y de contactoEngaño para conseguir que el/la menor se desnude o realice actos de naturaleza sexual frente a la webcam o envíe fotografías de igual tipo.
  • Chantaje a la víctima para obtener cada vez más material pornográfico o tener un encuentro físico con el/la menor para abusar sexualmente de él/ella.
Para hacer frente al grooming y castigar la captación de menores con fines sexuales a través de Internet la reforma del Código Penal que entró en vigor en diciembre de 2010 expone lo siguiente:

Artículo 183 bis. «El que a través de internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación contacte con un menor de trece años y proponga concertar un encuentro con el mismo, a fin de cometer cualquiera de los delitos descritos en los artículos 178 a 183 y 189, siempre que tal propuesta se acompañe de actos materiales encaminados al acercamiento, será castigado con la pena de uno a tres años de prisión o multa de doce a veinticuatro meses, sin perjuicio de las penas correspondientes a los delitos en su caso cometidos. Las penas se impondrán en su mitad superior cuando el acercamiento se obtenga mediante coacción, intimidación o engaño».

Padres y colegios deben ser las principales vías para que los adolescentes sean educados en el uso responsable de las nuevas tecnologías, conozcan los riesgos que hay en la Red y sean apoyos en el caso de haber víctima de grooming.

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