miércoles, 30 de mayo de 2012

Perfeccionismo, ¿cómo puede afectar la salud?


El perfeccionismo lleva a las personas a estar bajo estrés constante, lo que favorece la aparición de problemas de salud. Cuando el perfeccionismo se convierte en obsesión llega a ser un comportamiento autodestructivo. En Depsicología.com te contamos más del perfeccionismo.

Perfeccionismo, ¿cómo puede afectar la salud?
Tratar de mejorar, esforzarse, fijarse metas y buscar la superación es positivo para el aprendizaje. ¿Pero y cuando nunca es suficiente?, cuando la persona se convierte en esclavo del éxito, – o si no logro ser el mejor en esto- he fracasado, entonces el perfeccionismo se convierte en una conducta muy autodestructiva.

¿ Esfuerzo o Perfeccionismo?

El que algo quiere algo le cuesta como dice el refrán. Una persona puede ser exigente consigo misma, esforzarse para conseguir un objetivo, esto no es negativo sino todo lo contario.
El problema viene cuando nunca es suficiente, cuando no importa lo bueno que se consiga porque “tendría que haber sido mas”. Cuando los logros personales se miden con los de otros para criticarse, cuando la persona en lugar de felicitarse por lo que consigue se critica por lo que aún no logró. Cuando el éxito es necesario, y el error imperdonable.
Cuando esto sucede la persona tiene un problema que puede derivar en estrés crónico, depresión, ansiedad, aumento de la tensión arterial, dificultades para concentrarse y dormir. El problema del perfeccionista es que no puede admitir que la perfección no existe.
Perfeccionismo, ¿cómo puede afectar la salud?
El perfeccionista no nace, se hace, es una conducta aprendida. Generalmente comienzan a manifestar estos rasgos a edades tempranas y el comportamiento va avanzando.
La presión que muchos niños reciben de sus padres para que sean “los mejores” en el colegio, o en los deportes puede llegar a convertirse en un motivo de estrés para los niños. Hay niños que temen decepcionar a sus padres si no logran ser los mejores en alguna actividad.

El perfeccionismo como arma

Algunos padres/tutores o profesores,  pueden usar esta conducta como forma decrear culpabilidad en el niño y así , generar esfuerzo a consta de presionar y exigir. Este tipo de conductas puede ser muy negativa para un niño todavía inmaduro que puede no saber lidiar con el estrés.
Un niño que recibe presión y crítica a sus errores de forma constante estará predispuesto a desmotivarse, a sentir tristeza desesperanza y depresión.
Perfeccionismo, ¿cómo puede afectar la salud?
La capacidad de adaptación es parte de la inteligencia, la flexibilidad y capacidad para improvisar. Cuando una persona es perfeccionista se convierte en un esclavo de sus propias exigencias, la flexibilidad desaparecer par dejar paso a la rigidez.
Los niños y adolescentes disponen de menor madurez y herramientas mentales para enfrentarse a los adultos. Si se incita a un niño a ser perfeccionista , si se le critica cada cosa que hace mal sin aplaudirle cada cosa que hace bien, estaremos ante personas que pueden sentirse dañadas psicológicamente. Frustración, sensación de depresión, abandono, soledad, y todo tipo de emociones negativas.
El perfeccionismo va calando y crea personalidades obsesivas, reduce la alegría y el aprendizaje de nuevos conocimientos. Cuando uno solo está enfocado en ganar a toda consta es muy probable que descuide detalles de su entorno que pueden ser importantes.
El psicólogo Randy O. Frost del Smith College lleva dos décadas estudiando el perfeccionismo y sus dimensiones. Las siguientes frases son parte de su análisis.
Perfeccionismo, ¿cómo puede afectar la salud?
-    Otras personas parecen aceptar estándares o metas más bajas que yo
-    La pulcritud es muy importante para mi.
-    Mis padres/ pareja/ mis hijos esperan que yo sea el mejor en todo. Esta creencia a veces es real pero otras no es así.
-   Si alguien hace un examen o trabajo en la escuela mejor que yo entonces me siento como si yo no valiera nada
-   La preocupación por lo errores que  en lugar de ser tomados como peldaños hacia el éxito son asumidos como un descredito ante los demás.
Algunas frases que resumen bien lo que es el perfeccionismo.
Perfeccionismo, ¿cómo puede afectar la salud?
Lo que es realmente difícil y asombroso es renunciar a ser perfectos y comenzar el trabajo de convertirse en uno mismo.
Anna Quindlen. Escritora, nacida en 1952.
Esta es la perfección misma de un hombre, la de descubrir sus propias imperfecciones
San Agustín,(354-430 )
En la naturaleza nada es perfecto y todo lo es. Los árboles pueden ser retorcidos en formas extrañas pero siguen siendo hermosos.
Alice Walker, escritora, 1944
Hecho, es mejor que perfecto
Scott Allen, patinador medallista olímpico en 1964
Si tuviera que esperar la perfección, mi libro nunca se terminaría
Proverbio Chino
No tengas miedo de la perfección…, qué nunca la alcanzarás.
Salvador Dalí, pintor representante del surrealismo, 1904-1989

martes, 29 de mayo de 2012

Mente positiva o negativismo estratégico: ¿Cuál es la clave del éxito?




En los últimos años todo parece indicar que estamos bajo el imperio del optimismo. El pensamiento positivo es “cool”, vende muchísimos libros de autoayuda y consagra para la posteridad a los gurús que llenan su timeline en Twitter con frases hechas que probablemente tienen mucha buena intención pero que están exentas de aplicabilidad y valor real.

Pero la verdad es que si tan solo prestásemos un poco de atención, el éxito no guarda tanta relación con el pensamiento positivo como con una serie de comportamientos y competencias concretas: tener objetivos bien definidos, poseer la motivación adecuada, conocer nuestros límites y potencialidades, ser perseverantes… De hecho, el celebérrimo estudio realizado por Lewis Terman en el ya lejano 1921 demostró que el éxito de los niños superdotados no está en su inteligencia sino en la perseverancia. De la misma forma, un estudio mucho más reciente publicado en Psychological Science nos alerta sobre los riesgos del pensamiento positivo afirmando que puede ser una buena técnica pero no para todos ni para todo porque podría convertirse en un peligroso efecto boomerang.

De hecho, existe una realidad que usualmente esconden los gurús de la Psicología Positiva. Y es que las cosas podemos hacerlas aún si no estamos del humor justo. Tanto es así que se ha demostrado que las mujeres que viven en los países desarrollados gestionan mucho mejor la economía que los hombres ya que estos tienden a abandonarlo todo o caer en la depresión.

¿Es que las mujeres aplican más la Psicología Positiva? No lo creo. Probablemente todo se deba a que culturalmente, han desarrollado un mayor sentido de la responsabilidad para con la familia y esto las impulsa a continuar adelante sin desfallecer. Entonces la conclusión que podríamos extrae es que podemos sentirnos mal y tener ganas de escapar pero igualmente seremos capaces de llevar adelante un proyecto. Claro, probablemente no nos sentiremos particularmente felices y relajados pero podríamos obtener buenos resultados.

Además, a veces pensar en negativo también es productivo. Por ejemplo, si piensas que podrías perder tu empleo posiblemente esto te motivará a buscar otras alternativas que podrían ser incluso más interesantes de la actual. Es como la relación entre el eustrés y el distrés. Un poco de eustrés es positivo porque nos brinda la energía necesaria para emprender nuevos proyectos o solucionar problemas particularmente difíciles.

Y es que realmente nuestro éxito ante la vida no depende tanto de nuestros pensamientos positivos sino de nuestra actitud, de nuestra capacidad para asumir las responsabilidades y de nuestras capacidades para emprender nuevos retos. Recordemos que un pensamiento sin una acción subsiguiente es tan improductivo como una danza india para llamar la lluvia.

Escrito por Jennifer Temática: Desarrollo Personal

viernes, 11 de mayo de 2012

Ser pesimista: Una elección personal


A lo largo de la vida todas las personas tienen sus propias dosis cotidianas de mala suerte, desengaños y fracasos. Algunas personas simplemente dejan ir estas vivencias mientras que otras las acumulan y se vuelven pesimistas.

Todos tenemos un mal día, hemos perdido a personas que amamos o no hemos alcanzado las metas que nos proponíamos. Sin embargo, no todos van quejándose por el mundo de su mala suerte. ¿Por qué? Simplemente debido a que no han acumulado estas dosis de desengaño (que, por demás, van incluidas en la vida, lo queramos o no). Estas personas han sufrido pero han optado por continuar adelante extrayendo lo positivo de la experiencia y esto les ha hecho aún más fuertes. Al contrario, quienes se empeñan en ver el lado negativo de las cosas asumen el papel de víctimas y se convierten en “pesimistas tenaces”.

Lo cierto es que no se nace pesimista, esta es una forma de enfrentar la vida que se aprende a lo largo del tiempo, quizás porque nos resulta mucho más fácil sentarnos a llorar las penas que enfrentarlas y salir adelante buscando nuevas opciones. De hecho, no es casual que, de todas las personas que he conocido, aquellas que han tenido una vida más fácil son las más pesimistas. Y es que cuando creemos que tenemos derecho a todo y no alcanzamos algo, es muy fácil caer en la depresión. Debemos recordar que la resiliencia es una competencia que se va formando a lo largo de la vida pero solo después de haber sufrido varios golpes y haber encontrado alternativas para reponerse de ellos.

Las personas pesimistas se amarran a la desgracia y con ello coartan su futuro, se dejan condicionar y atemorizar por las experiencias negativas viendo siempre el vaso medio vacío. Paul Watzlawick en su libro "El arte de amargarse la vida" retoma estos temas desde una deliciosa perspectiva irónica con la cual pretende que cada persona reconozca su forma errónea de afrontar las situaciones negativas de la vida:
  • Créate problemas. Si no tienes suficiente con tus propias dificultades, asume los problemas de los demás. Simplemente llénate la vida de problemas, sin importar si son reales o no. La clave para lograrlo es brindarle importancia a cada pequeña cosa que sucede a tu alrededor.
  • Solo tú tienes razón. Lo que digan los otros simplemente no es importante porque no comprenden cómo te sientes. Desecha cada consejo que te den porque de seguro no merece la pena.
  • El presente no merece ser vivido. Posterga continuamente los placeres que puedes darte aquí y ahora y aplica la regla mejor mal conocido que bueno por conocer. La clave para lograrlo está en torturarte permanentemente pensando en todas las cosas negativas que te podrían suceder dentro de unos cuantos años.
  • Vive obsesionado. Elige una situación negativa y tráela a tu memoria una y otra vez hasta que se convierta en un recuerdo imborrable. De seguro los problemas del día a día pasarán desapercibidos.
  • Nunca te perdones. Piensa que eres un incapaz y aplícate todos los adjetivos negativos que te vengan a la mente. Solo tú tienes la culpa de todo.
Sin lugar a dudas este contrasentido te ha resultado muy fuerte. Pues lo cierto es que pensamos de esta forma muchas más veces de lo que sería sano y muchas más de lo que nos atrevemos a reconocer.

Afortunadamente, existen algunas pautas que podemos seguir para dejar de ser pesimistas:
  1. Identifica los pensamientos que te hacen sentir mal y anótalos en un papel. Reflexiona sobre su causa, intenta deslindar por qué piensas así. Pregúntate hasta qué punto estos pensamientos se corresponden con la realidad. De seguro te sorprenderás al darte cuenta que este tipo de pensamientos no tiene una base lógica.
  2. Reflexiona sobre cómo este tipo de pensamientos pesimistas determina tu estado emocional y tu comportamiento. ¿Qué haces cuando eres optimista? Confróntalo con tu productividad cuando eres pesimista. ¿Cómo se resienten tus relaciones interpersonales cuando te manifiestas de forma pesimista?
  3. Conoce tus límites y tus responsabilidades. Borra la palabra culpa de tu diccionario y cámbiala por el vocablo responsabilidad. Internaliza que no tenemos el control de todo lo que sucede a nuestro alrededor y que la vida no se ensaña contigo, lo hace un poco con todos.
  4. Aprende a escuchar de forma empática a los demás. No compitas con tus amigos para hacerles ver que tus problemas son mayores, en lugar de eso, escucha sus dificultades e intenta aprender sus estrategias para lidiar con las mismas.
  5. Ante cada pensamiento negativo y pesimista, busca una idea positiva que te haga sentir bien.
Escrito por Jennifer Temática: Desarrollo Personal

miércoles, 2 de mayo de 2012

Para 2050 se triplicarán los casos de demencia

Cerca de 35,6 millones de personas en el mundo sufren de demencia, un síndrome generalmente crónico, causado por diversas enfermedades del cerebro que afectan la memoria, el raciocinio, el comportamiento y la capacidad para realizar las actividades cotidianas.



OMS advierte sobre el aumento de casos de demencia

Los casos de demencia, causados en su gran mayoría por la enfermedad de Alzheimer, se duplicarán de aquí a 2030 y se habrán triplicado de aquí a 2050, hasta afectar a 115,4 millones de personas en el mundo, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Actualmente, cerca de 35,6 millones de personas en el mundo sufren de demencia, un síndrome generalmente crónico, causado por diversas enfermedades del cerebro que afectan la memoria, el raciocinio, el comportamiento y la capacidad para realizar las actividades cotidianas.

La enfermedad de Alzheimer es la causa más corriente de demencia (hasta 70 por ciento de los casos), que puede también ser provocado por enfermedades vasculares. “Debemos actuar, debemos parar esta epidemia”, declaró en una conferencia de prensa el director de la organización ADI (Alzheimer Disease International), Marc Wortmann.

Según el informe de la OMS, el primero sobre la demencia, hay actualmente, cada cuatro segundos un nuevo caso de demencia en el mundo. En 2050, debería haber un nuevo caso cada segundo.

Tratar y cuidar a las personas afectadas de demencia en el mundo tiene un costo que alcanza más de 604 mil millones de dólares (461 000 millones de euros) cada año por ahora. Esta suma tiene en cuenta los costos de la salud y la asistencia social, así como la reducción o la pérdida de ingresos para los enfermos y para quienes los cuidan.

Incluso si hay casos de demencia en todos los países, más de la mitad (58 por ciento) de las personas afectadas viven en un país de bajos o medianos ingresos. Esta proporción puede superar el 70 por ciento de aquí a 2050 a causa del envejecimiento de la población en esos países, en especial en China, India y Brasil, dijo en conferencia de prensa el Dr Shekhar Saxena, director del Departamento de salud mental y abuso de sustancias psicoactivas en la OMS.

“Es un grito de alerta”, afirmó y pidió a los países de bajos o medianos ingresos implementar políticas nacionales sobre esta enfermedad. Según la OMS, solo ocho países (Reino Unido, Australia, Dinamarca, Francia, Japón, Corea del Sur, Holanda y Noruega) tienen un programa nacional de lucha contra la demencia. Otros como Suecia o Alemania, también establecieron recomendaciones.

En su informe, la organización recomienda a las autoridades aplicar programas dirigidos principalmente hacia la reducción de la estigmatización y suministro de atención de mejor calidad. En la medida que la ausencia de diagnóstico es un problema mayor, la OMS subraya también que es muy importante mejorar la formación del personal de salud, así como el diagnóstico precoz y la sensibilización del público a la enfermedad. Incluso en los países de altos ingreso, los servicios de salud sólo descubren entre 20 por ciento y 50 por ciento de casos de demencia. Y cuando los diagnostica es cuando ya la enfermedad está muy avanzada.

Hasta ahora, es imposible curar la demencia, pero algunos tratamientos reducen el avance de la enfermedad.