martes, 30 de abril de 2013

Costos económicos del bajo desarrollo cognitivo infantil en países de escasos recursos.


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Una Investigación de Harvard ha sido dirigida a cuantificar los costos económicos del bajo desarrollo cognitivo infantil en países de escasos recursos.

Un amplio estudio mundial del impacto educativo y económico del bajo desarrollo cognitivo debido a enfermedades infantiles y otras adversidades se ha puesto en marcha por investigadores de la Escuela de Harvard de Salud Pública (HSPH), con colegas de todo Harvard y otras instituciones.

Con un premio de la "Saving Brains" Programa de Grand Challenges Canadá, el cual es financiado por el Gobierno de Canadá, los investigadores utilizarán las fuentes de datos globales para desarrollar estimaciones nacionales, regionales y globales comparables de los efectos de los principales factores de riesgo en el desarrollo infantil, el nivel de educación, y el impacto económico de esos efectos.

Los factores de riesgo que se estudiarán son que perjudican la salud y la nutrición durante el embarazo, infecciones de la infancia y el estado nutricional, junto con la depresión materna y el bajo nivel de educación, lo que puede resultar en una inadecuada crianza infantil y escasa estimulación. Además de los análisis globales a nivel de país, el examen más detallado se hará por dos países seleccionados, Pakistán y Tanzania, donde los colaboradores del proyecto tienen estrechos vínculos y relaciones de trabajo establecidas.

Dirigido por Wafaie Fawzi, profesor y director del Departamento de Salud Global y la Población de HSPH y Majid Ezzati, del Imperial College London, el proyecto reúne a un equipo multidisciplinario de médicos, economistas, epidemiólogos, científicos nutricionistas, psicólogos, modeladores de enfermedades y factores de riesgo y estadísticos.

El equipo espera utilizar el proyecto para colaborar con los responsables políticos y los profesionales de todo el mundo, dijo Fawzi. "Estamos entusiasmados de ofrecer diversas disciplinas en conjunto para encontrar formas de reducir los riesgos de la infancia, mejorar el nivel de educación y, en última instancia, los beneficios económicos en el futuro. Nos comprometeremos investigadores, políticos y defensores de la salud tanto en los países desarrollados y en desarrollo para discutir la interpretación y la difusión de los resultados y productos. Este proyecto ofrece una oportunidad única para influir en las políticas y prácticas relativas a los niños en todo el mundo".

"El número de niños que mueren cada año en todo el mundo se ha reducido drásticamente en las últimas décadas - desde 16 millones en 1970 a menos de 8 millones en 2011", dijo Ezzati. "Sin embargo, el progreso en la mejora de vida de los niños más allá de la supervivencia ha sido más lento. Con más de 170 millones de niños no alcanzan su potencial de desarrollo, existe una necesidad urgente de centrarse en la calidad de vida. Aunque se han mostrado las adversidades y enfermedades de la primera infancia que afecta el desarrollo de los niños, no hay ningún análisis global comparable de los impactos económicos y educativos de estos factores de riesgo ".

Investigadores clave de HSPH incluyen David Canning, Richard Saltonstall profesor de Ciencias de la Población y profesor de Economía Internacional y la Salud, Goodarz Danaei, profesor asistente de Salud Global, y Gunther Fink, profesor asistente de Economía de la Salud Internacional. Colaboradores de toda Harvard incluyen Jack Shonkoff, Julius B. Richmond FAMRI Profesor de Salud y Desarrollo Infantil y director del Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard, y Mary Smith-Fawzi de la Escuela de Medicina de Harvard. Otras instituciones asociadas incluyen la Universidad Aga Khan de Pakistán, y Ifakara Health Institute y la Universidad de Muhimbili de Salud y Ciencias Afines en Tanzania.

"Grand Challenges Canada" está dedicado a las ideas audaces con gran impacto y su programa "Saving Brains" promueve la realización del potencial de capital humano, centrándose en las intervenciones que nutren y protegen el desarrollo temprano del cerebro en los primeros 1.000 días de vida.

23 de abril 2013
Harvard-led research to quantify economic costs of stunted child cognitive development in resource-poor countries
Harvard - School of Public Health
Photo: iStockphoto/MShep2



Un informe de UNICEF examina en profundidad el bienestar infantil




El pasado 10 de abril de 2013 se publicó el Informe sobre el Bienestar Infantil en los Países Ricos, realizado por UNICEF. Para la elaboración de este documento se han tenido en cuenta cinco dimensiones de la vida de los niños: bienestar material, salud y seguridad, educación, conductas y riesgos, vivienda y medio ambiente. El informe consta de tres partes en las que aborda los siguientes temas: 1) clasificación del bienestar infantil de 29 países occidentales; 2) opinión subjetiva de los niños sobre su propio bienestar; y 3) examen de los cambios en el bienestar infantil durante los últimos 10 años.

Según los datos que presentan en la primera parte del trabajo, España se encuentra muy por debajo de la media, en la posición 19 entre los 29 países analizados, mientras que hace 10 años ocupaba el quinto puesto de 21 países. En primera posición se encuentran los Países Bajos, seguido por Noruega e Islandia, países que se encuentran en las primeras posiciones, tanto en esta clasificación objetiva de bienestar, como en la subjetiva valorada por los propios niños.

Si tenemos en cuenta cada dimensión por separado, España sale muy mal parada en la categoría de educación, ocupando el puesto 26. Esta situación se debe tanto a las malas tasas de participación en la educación (por ejemplo, casi el 14% de los niños de entre 15 y 19 años ni estudian ni trabajan), como a su mala calidad (medida gracias a las pruebas de lectura, matemáticas y ciencia, del Programa de la OCDE para la Evaluación Internacional del Estudiante –PISA-).

Igualmente sale mal parada en el bienestar material, ocupando el puesto 24 y con una tasa del 20% de niños por debajo del nivel de pobreza, y en la categoría de conductas y riesgos, siendo el país número 20, teniendo en cuenta la alimentación, el ejercicio físico, las conductas de riesgo (alcohol, tabaco, drogas, embarazos adolescentes,…) y la exposición a la violencia.

Sin embargo, España se encuentra en la posición 9 en materia de salud y seguridad, con tasas de mortalidad infantil muy bajas. La misma posición ocupa nuestro país en la categoría de vivienda y medio ambiente, en el que se han analizado la contaminación atmosférica y las características de los hogares.

A pesar de esta mala clasificación, en la segunda parte del documento se ve que casi el 90% de los niños encuestados en España declaran sentir "satisfacción vital". En este indicador, los menores españoles ocupan la tercera mejor posición, sólo por detrás de Países Bajos e Islandia. Lo esperable es que exista una correlación razonable entre los resultados de las dos mediciones, y de hecho así es para muchos países, sin embargo, España ocupa el puesto 19 en una de ellas y el 3º en la otra.

UNICEF considera que tanto los niveles de subjetivos de satisfacción vital presentados en la segunda parte, como el panorama del bienestar infantil presentado en la primera parte aportan información valiosa sobre la vida de los niños, aunque son mediciones de constructos diferentes, por lo que puede ser normal que en algunos casos no coincidan ambos datos.

En la tercera parte del informe, en la que se evalúan los cambios en los últimos años, encuentran que aunque hay alguna excepción concreta, la historia general de la primera década del siglo XXI es una de mejora constante en la mayoría de las mediciones del bienestar infantil. Indicadores como la tasa de bajo poder adquisitivo familiar, la tasa de mortalidad infantil y la tasa de fumadores han disminuido en todos los países para los que se dispone de datos. Las tasas de matriculación en educación superior han aumentado en la mayoría de las naciones, y la mayoría de los países también ha registrado un descenso en las tasas de fecundidad en adolescentes, de consumo de cannabis, de peleas y de acoso escolar (por ejemplo, Dinamarca, España e Italia registraron una caída en la tasa de acoso escolar de más de 10 puntos porcentuales).

En contrapartida, hay que tener en cuenta que en algunos casos, este progreso puede haberse visto interrumpido o incluso haber dado marcha atrás debido a la crisis económica generalizada. Las estadísticas utilizadas en este informe reflejan el inicio de la crisis pero no cuenta con datos de todas sus consecuencias. En los últimos años, muchos de los países que han sido evaluados en este trabajo han experimentado un nuevo aumento de las tasas de desempleo, un descenso en los ingresos reales (especialmente para los que ya tenían bajos salarios) y recortes en los servicios públicos. De momento, son pocos los países que disponen de información actualizada sobre lo que ha sucedido en la vida de los niños durante este período.

Para consultar el informe completo:
Informe sobre el Bienestar Infantil en los Países Ricos

miércoles, 24 de abril de 2013

¿De mal humor? es culpa de tus amigos
















La exposición repetida a la negatividad de los otros puede dañar nuestra salud mental. Un fenómeno que se ve incrementado a causa del contacto continuo que tenemos con nuestros allegados a través de Facebook, Twitter y WhatsApp

Quedar con los amigos para tomar un café, cerveza o sucedáneo y empezar a contar todo lo negativo (y lo positivo) que nos ocurre a diario es una práctica habitual que cada vez más se extiende a las redes sociales y al teléfono.

La exposición repetida al mal humor de los otros puede dañar nuestra salud mental. Un fenómeno que se ve incrementado a causa del contacto continuo que tenemos con familiares y amigos a través de Facebook, Twitter y Whatsapp.

Según un estudio científico dirigido por psiquiatras de la Universidad de Adelaida, en Australia, la depresión y el sentido de soledad pueden iniciar un proceso de contagio emotivo, similar al de otras enfermedades.

La investigación, liderada por Tarun Bastiampillai y publicada en el «Australian and New Zealand Journal of Psychiatry», ha realizado una revisión de numerosos estudios anteriores sobre humor y salud, incluido uno estadounidense a gran escala de una duración de 32 años.

De este modo, el trabajo concluye que la salud mental puede agravarse no solo por el humor negativo de amigos inmediatos y familiares, sino también de contactos virtuales.

Cambios en las terapias

Según Bastiampillai, los resultados servirán para cambiar el modo en que vienen tratadas la depresiones, por ejemplo, prescribiendo actividades agradables con amigos que proporcionen un sentido de bienestar. Los médicos podrían rastrear las historias de los allegados de los pacientes deprimidos para identificar a los grupos de riesgo y ofrecer apoyo a su salud mental para mejorar la moral del tratado.

«Entender quiénes son los verdaderos amigos, teniendo en cuenta su influencia positiva sobre uno mismo, cuáles son los factores que deben ser mejor gestionados así como navegar en el grupo de amigos, debería ser parte de la terapia», sostiene el estudioso.

Fuente: ABC

jueves, 18 de abril de 2013

El pensamiento catastrofista: Una causa de la ansiedad

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Preocupaciones, ansiedad, estrés, pánico, pensamiento catastrofista… pueden parecer palabras y conceptos diferentes (porque lo son) pero en realidad están muy vinculados entre sí. Para los que no sepan qué es el pensamiento catastrofista, les explico que se trata de una forma de comprender el mundo y los hechos desde una perspectiva irracional que tiende a magnificar los hechos y sus consecuencias así como a imaginar posibles desastres.
 
En resumen, se trataría de una persona que exagera las cosas en sentido negativo y que se siente continuamente ansiosa y con miedo frente a las posibles contingencias que podrían suceder. Como ya podrás presuponer, este tipo de pensamiento guarda una estrecha relación con la ansiedad puesto que la potencia de forma superlativa. El pensamiento catastrofista es una de las causas de la ansiedad, no es la única pero sin lugar a dudas está presente en una gran parte de los casos. Afortunadamente, el pensamiento catastrofista se puede corregir.
 
El primer paso es detectar que existe un pensamiento catastrofista. Puede parecer una verdad de Perogrullo pero lo cierto es que la mayoría de las personas que piensa de esta forma, cree que sus ideas y temores son completamente fundados. La verdad es que la peor situación que se te pueda ocurrir, puede pasar. Pero las posibilidades de que sucedan son tan mínimas que no vale la pena amargarse la vida por ello.
 
Por tanto, pregúntate si tiendes a empeorar las situaciones y si sueles ver problemas enormes allí donde no los hay. Quizás lo mejor es que te ayudes de un amigo sincero y le preguntes qué piensa al respecto. Seguramente su visión será mucho más objetiva que la tuya (a no ser que también sea un catastrofista).
 
El segundo paso es analizar las consecuencias de este tipo de pensamiento. ¿Cómo te sientes cuando imaginas una catástrofe? ¿Te hace sentir bien o mal? ¿Notas cambios en tu organismo, quizás comienzas a sudar, sientes palpitaciones o tienes problemas para respirar? Todos estos son síntomas de la ansiedad y, si no se controlan a tiempo, la catástrofe que tanto vaticinabas terminará llegando pero provocada por ti mismo.
 
Darte cuenta de los daños que te provoca este tipo de pensamiento es importante porque esto te motivará a cambiar. Si lo prefieres, haz una lista con las consecuencias negativas y léela cada vez que te sientas desfallecer o estés tentada a pensar de esta forma.
 
El sentido del humor y la proactividad
 
Una vez que estés dispuesto a cambiar, deja que tu discurso interno fluya. Escucha con atención las cosas que dices, a menudo estas pasan por nuestra mente pero no nos detenemos en cada una sino que nos sentimos abrumados por el peso del discurso negativo. Por eso, es importante que concientices lo que te dices en tu mente. Toma cada una de esas ideas y pregúntate cuáles son las probabilidades de que sucedan. Probablemente serán del 0,001%. Ríete de ello, ríete de lo absurdo que es pensar que sucederán. Toma con sentido del humor estas preocupaciones.
 
Finalmente, dedícate a cultivar una pasión. Probablemente te preguntarás qué tiene que ver una pasión con la ansiedad y el pensamiento catastrofista. La respuesta es muy sencilla: muchas de las personas que tienen este tipo de pensamiento tienen mucho tiempo a su disposición, un tiempo que podrían emplear de una forma mejor, como desarrollando una pasión. Además, realizar una actividad que nos da placer nos ayuda a combatir la ansiedad, nos permite crecer como personas y mantiene a nuestra mente entretenida, no la deja que vague sin rumbo buscando problemas casi inexistentes.

Escrito por Jennifer Temática: