miércoles, 26 de junio de 2013

Cómo la pobreza podría cambiar el cerebro



FILADELFIA (CNN) — La doctora en neurociencia Martha Farah, de 57 años, se interesó en la relación entre el cerebro y la clase social cuando empezó a contratar niñeras. Entre las mujeres que cuidaban a su hija (que ahora tiene 17 años) había madres solteras de estatus socioeconómico bajo, que vivían de la asistencia social y ganaban dinero extra como niñeras.

Con el tiempo, Farah observó que la vida de las niñeras y de sus hijos era diferente a la suya. “De hecho me obsesioné bastante con la clase social, esta importante dimensión de la variación en la raza humana”, dijo Farah.

La científica ha estudiado diversos campos como la visión, los fármacos para mejorar el cerebro y el desarrollo cognitivo. En 1990 publicó el libro Agnosia Visual, un análisis exhaustivo de cómo la neurociencia cognitiva puede estudiar los trastornos de reconocimiento visual.

En su aproximación al tema de clases sociales observó, como confirman algunos estudios sociológicos, que la crianza de los hijos y las experiencias tempranas de los niños eran muy diferentes según la clase social.

Las investigaciones han demostrado que los niños pobres no están tan expuestos al idioma como sus similares más ricos y tienden a recibir más retroalimentación negativa. Lo que escuchan no es tan complejo gramaticalmente y el rango de vocabulario es menor. Hay un menor entendimiento de la forma en la que se desarrollan los niños y lo que necesitan para el desarrollo cognitivo, dijo Farah.

El estrés es otro factor importante en esas disparidades.

Los padres de estatus socioeconómico bajo no tienen la certeza de que podrán satisfacer sus necesidades básicas, viven en vecindarios peligrosos, hacinados y con otros factores que causan estrés en ellos mismos y en sus niños.

Los padres estresados tienen menos paciencia y son menos cariñosos, lo que tensa a sus hijos, de acuerdo con Farah.

Farah observó grandes diferencias. “Estamos tan segregados por clase, que ni siquiera nos damos cuenta de ello porque no sabemos cómo es la vida a tres kilómetros al norte de aquí”, dijo.

La importancia de la paternidad

Farah y sus colegas efectuaron investigaciones cuyos resultados indicaron que una niñez con altos niveles de estrés —que incluye una paternidad menos cálida— tiene una correlación con los cambios en la regulación y la fisiología del estrés.

En un estudio publicado en marzo en la revista PLOS One, se estudió a adolescentes negros estadounidenses que provenían de hogares de bajo estatus socioeconómico. Cuando tenían cuatro años, los científicos evaluaron cuán responsivos (proveedores de calidez y apoyo) eran sus padres. Luego, entre 11 y 14 años después, se aplicó a los mismos participantes una prueba de estrés: dar un discurso ante un público hostil.

Los voluntarios dieron muestras de saliva para que los investigadores la analizaran en busca de cortisona, la hormona del estrés. Los investigadores descubrieron que entre menos receptivos eran los padres, menos normal era la respuesta de los voluntarios al estrés.

“Podrías decir: 'Bueno, claro que la vida es más estresante en un estrato socioeconómico más bajo' (...) Sin embargo, la magnitud del estrés en el que viven es simplemente increíble”, dijo Farah.

Esta clase de investigaciones refuerza la idea de que el estrés atrofia el desarrollo cerebral de los niños que provienen de medios socioeconómicos bajos. La pregunta es si esa atrofia puede revertirse.

En estudios con animales, las experiencias enriquecedoras posteriores pueden compensar, al menos parcialmente, los efectos que el estrés en etapas tempranas de la vida tuvo sobre el hipocampo (una estructura en forma de caballito de mar que es vital para la memoria y la respuesta al estrés) y otras partes del cerebro. No es que se reviertan los efectos iniciales del estrés, sino que aparentemente se habilitan diferentes sendas neurales para compensar.

“Si te interesan las políticas públicas para los niños, nunca debes decir: ‘Vaya, este está dañado, ya no podemos hacer nada’”, dijo Farah, quien actualmente es directora fundadora del Centro para la Neurociencia y la Sociedad de la Universidad de Pennsylvania.

Farah agrega que los padres de clase media tampoco son perfectos. Su costumbre de observar ansiosamente cada avance en el desarrollo de los niños y cubrirlos de halagos no es productiva.

“También estoy dispuesta a hacer un juicio de valor: golpear a los niños, decirles muchas cosas negativas y no hablar mucho con ellos es malo”. Farah golpea la mesa: “Hay que decirlo”.

¿Estimulación intelectual o amor?

Los investigadores también estudian el efecto de la estimulación intelectual temprana en el desarrollo cerebral de los niños. Para este estudio, dieron seguimiento desde el nacimiento hasta la adolescencia a 53 niños de estatus socioeconómico bajo. (Es una muestra relativamente pequeña, pero es típica para los estudios de imaginología del cerebro).

Se evaluó a los participantes en dos escalas: la estimulación ambiental y la crianza. La estimulación se refiere a aspectos como "el niño tiene juguetes con los que aprende los colores” a los cuatro años y “el niño tiene acceso a por lo menos 10 libros adecuados” a los ocho años. La crianza es “el padre está físicamente del niño durante 10 o 15 minutos al día” a los cuatro años y “los padres le ponen límites y generalmente hacen que se respeten” a los ocho años, explicó Brian Avants, profesor asistente de Radiología y compañero de Farah.

Los investigadores analizaron si la estimulación ambiental inicial y las medidas de crianza de los padres podían predecir el grosor de la corteza cerebral en la adultez temprana. El mayor espesor de la corteza en la niñez se relaciona con malos resultados como autismo, explicó Avants. En la adolescencia, un grosor de la corteza relativamente reducido se relaciona con un coeficiente intelectual (CI) más elevado.

Según los resultados de este estudio que todavía no se publica, la estimulación ambiental a los cuatro años de edad predice el grosor que tendrá la corteza cerebral en los últimos años de la adolescencia, pero no se relaciona con la crianza.

Un mejor futuro, un mejor cerebro

Aunque Farah y sus colegas están entusiasmados por el trabajo que están haciendo, cuando empezó este trabajo, alrededor del año 2000, se enfrentó a gran escepticismo acerca del estudio de los efectos de la pobreza en el cerebro, dijo, como si en su investigación se equiparara a la pobreza con una enfermedad cerebral.

“Una de las cosas más importantes que Martha está haciendo al presionar con esto es mantener la consciencia de los efectos a largo plazo de la pobreza”, dijo Avants.

Mientras tanto, la investigación sigue desarrollándose, aunque no muchos científicos trabajan en los problemas del cerebro y la clase social. A gran escala, hay relativamente pocos estudios acerca del cerebro y la cognición con muestras de voluntarios que provengan de ambientes socioeconómicos de nivel bajo.

“La mayor parte de la neurociencia se hace con estudiantes universitarios de segundo año, en universidades que tienen suficiente dinero como para tener un centro de imaginología”, dijo Farah. “(Solamente) estamos analizando a una pequeña porción de la humanidad”.

Fuente: CNN en español

martes, 18 de junio de 2013

El consumo de comida chatarra es una consecuencia de ver la televisión, según un estudio

Imagen de noticias HealthDay

La exposición a los anuncios aumenta las probabilidades de que los niños en edad preescolar se vuelvan obesos, según los investigadores

Robert Preidt
Traducido del inglés: martes, 11 de junio, 2013

El tipo de televisión que las familias ven influye en la cantidad de comida basura que comen los niños en edad preescolar, según sugiere un nuevo estudio.

Los investigadores descubrieron que los niños que viven en hogares donde los padres ven de forma regular la televisión con anuncios consumían más comida basura y eran más propensos a tener una visión distorsionada de lo que es la comida sana que los niños que viven en casas donde los padres veían en la televisión contenidos grabados digitalmente sin anuncios u otro tipo de medios de comunicación sin anuncios de alimentos.

La relación entre ver la televisión y el consumo de comida basura era mucho más fuerte en las casas con "seguridad alimentaria" que en las que había "inseguridad alimentaria". Se considera que una familia tiene seguridad alimentaria si tiene un acceso fácil a los alimentos.

Ya que la inseguridad alimentaria se asocia con unos ingresos limitados, es algo que restringe la cantidad de dinero que pueden gastar las personas en comida basura. Pero las personas con seguridad alimentaria pueden permitirse los antojos cuando ven los anuncios de comida basura en televisión, explicaron los investigadores de la Universidad de Michigan.

Los hallazgos, que se basan en entrevistas a más de 100 padres y a sus hijos, se presentarán en la reunión anual de la Asociación Internacional de Comunicación (International Communication Association) del 17 al 21 de junio en Londres.

"Aunque los padres y otros cuidadores son los principales guardianes de la ingesta de alimentos de los niños pequeños, estos siguen aprendiendo cosas sobre cómo se relaciona la comida con la salud a partir de la familia, los medios de comunicación y otras fuentes, y podrían usar este conocimiento más adelante para basar en él sus decisiones cuando los padres u otros adultos no están con ellos para supervisarlos", señaló la coautora del estudio, Kristen Harrison, en un comunicado de prensa de la asociación.

Los años preescolares son especialmente importantes en la influencia de si un niño será obeso al crecer, por lo que es importante aprender todo lo que sea posible sobre los factores que pueden llevar a los niños en edad preescolar a desarrollar hábitos de alimentación que pueden provocarles obesidad, indicó Harrison.

En Estados Unidos, alrededor de uno de cada tres niños tienen sobrepeso u obesidad, lo que les sitúa en un riesgo mayor de contraer enfermedades graves más adelante.

Los datos y conclusiones presentados en reuniones normalmente son considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista médica revisada por profesionales.


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: International Communication Association, news release, June 6, 2013

HealthDay
(c) Derechos de autor 2013, HealthDay

jueves, 13 de junio de 2013

Cómo daña la desnutrición a los niños en la edad adulta

¿Puede dibujar un círculo?

¿Puede dibujar un círculo? La mayoría de nosotros puede. Pero si le hubieran faltado alimentos en su niñez, ahora no podría hacerlo. Le faltarían la destreza manual y la coordinación visomanual necesarias para dibujar algo tan sencillo como un balón.

El retraso del crecimiento afecta a una cuarta parte de los niños menores de cinco años en el mundo, según un último informe de la FAO, El estado de la alimentación y la agricultura 2013 (SOFA 2013). Eso significa que su nutrición no es suficiente para crecer y realizar las tareas básicas que la mayoría consideramos como algo hecho

El retraso del crecimiento (stunting) deriva de una carencia crónica de alimentos. Este retraso ralentiza el crecimiento de los niños a nivel físico y mental. Los adultos que lo sufrieron de niños tienen más posibilidades de desarrollar problemas graves de salud y no contribuir a su comunidad o a sus economías. Estos adultos abandonan con frecuencia las áreas rurales para irse a las ciudades, donde encuentran alimentos refinados baratos. Esta disponibilidad súbita de alimentos muy calóricos y poco nutritivos les lleva con frecuencia a la obesidad y a problemas relacionados como diabetes y enfermedades cardiacas. Estos problemas nutricionales cada vez más graves pueden frenar el desarrollo de los países.

UNICEF lanzó recientemente un informe sobre Mejorar la nutrición infantil, que además de llamar la atención sobre la desnutrición, explica las estrategias que han tenido éxito para erradicarla.

Un niño debe tener un comienzo sano para crecer sano. En el movimiento EndingHunger ya hemos hablado de la importancia de los primeros 1.000 días de la vida de un niño, desde la concepción hasta su segundo cumpleaños. Es una etapa clave en la que son vitales una alimentación nutritiva y la asistencia sanitaria. Sin ellas, muchos niños acaban en una situación parecida a la de la pequeña de 7 años Achta, de Chad. Físicamente tiene la talla de una niña de tres años, y carece de las habilidades básicas de una niña normal de su edad.

La única forma de acabar con esta situación es que los países se comprometan a garantizar que cada niño tiene acceso a alimentos nutritivos, y elegir luego las opciones políticas y presupuestarias claras para que ello sea posible. La ayuda internacional también es importante. El Reto del Hambre Cero del Secretario General de la ONU pide a todos los países acabar con la desnutrición infantil. La Organización Mundial de la Salud ha declarado su propio objetivo de rebajar en un 40 por ciento el retraso del crecimiento infantil para 2025.

Fuente: Acabar con el hambre

miércoles, 12 de junio de 2013

Manejo del estrés

Un hombre joven

Sepa cómo manejar el estrés después de un evento traumático siguiendo las recomendaciones y consejos de los CDC sobre cómo cuidarse a sí mismo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) brindan la siguiente información para ayudar a manejar el estrés después de un evento traumático.

Las emociones fuertes como el temor, la tristeza y otros síntomas de depresión son normales, siempre y cuando sean temporales, y no interfieran con sus actividades cotidianas. Pero si estas emociones duran por mucho tiempo o causan otros problemas algo no anda bien.
Síntomas de estrés

Las reacciones comunes a un evento estresante incluyen:
  • Incredulidad y choque emocional.
  • Tensión e irritabilidad.
  • Temor y ansiedad sobre el futuro.
  • Dificultad para tomar decisiones.
  • Insensibilidad ante sus propios sentimientos.
  • Pérdida de interés en las actividades normales.
  • Pérdida del apetito.
  • Pesadillas y pensamientos recurrentes sobre el evento.
  • Ira.
  • Aumento en el consumo de alcohol y drogas.
  • Tristeza y otros síntomas de depresión.
  • Sensación de impotencia.
  • Llanto.
  • Problemas para dormir.
  • Dolores de cabeza, dolores de espalda y problemas estomacales.
  • Problemas para concentrarse.
La tensión física y emocional son a menudo signos de estrés. Pueden ser reacciones a un evento que hace que usted se sienta amenazado o ansioso. El estrés puede ser algo positivo (como al planear su boda) o negativo (como al hacer frente a los efectos de un desastre natural).

Consejos para cuidarse a sí mismo
  • La mejor forma de manejar el estrés en tiempos difíciles es cuidándose a sí mismo:
  • Evite las drogas y el alcohol. Pueden parecer una solución temporal para sentirse mejor, pero a largo plazo pueden crear más problemas y aumentar el estrés, en vez de aliviarlo.
  • Busque apoyo. Consiga la ayuda de su pareja, un familiar, un amigo, un consejero, un médico o una persona del clero. Contar con una persona que se muestre compasiva, que le escuche y con la que pueda hablar sobre sus problemas y el estrés realmente puede aliviar la carga.
  • Mantenga el contacto con otras personas. Después de un evento estresante, es fácil aislarse del resto de las personas. Asegúrese de que está pasando tiempo con sus seres queridos. Considere planear actividades divertidas con su pareja, hijos o amigos.
  • Cuídese a sí mismo.
    • Lleve una alimentación saludable y balanceada.
    • Haga ejercicio con regularidad.
    • Duerma lo suficiente.
    • Dese un descanso si se siente estresado, por ejemplo, vaya a que le hagan un masaje terapéutico.
    • Mantenga una rutina normal.
  • Manténgase activo. Usted puede distraerse de sus problemas si ayuda a un vecino, hace voluntariado en su comunidad, o simplemente saca a pasear a su perro por un buen rato. Estas pueden ser formas positivas de canalizar sus sentimientos.
Los CDC trabajan a toda hora para salvar vidas y proteger al público contra amenazas a la salud, con el fin de mejorar la seguridad de la nación. Los CDC, una agencia federal de los EE. UU., utilizan la ciencia y la prevención para facilitar la toma de decisiones saludables. Los CDC buscan ayudar a que las personas tengan una vida más larga, productiva y saludable.

Intervención en la psicomotricidad infantil



La psicomotricidad es la disciplina que estudia la motricidad humana en su naturaleza dinámica, significativa e integradora y en sus funciones adaptativa, expresiva, relacional, comunicativa y cognitiva.

La intervención psicomotriz es un conjunto de acciones intencionadas e intencionales que realizamos a partir y a través del movimiento para promover el desarrollo armónico de la persona, la integración de sus funciones y el acceso y sostén de la comunicación base de socialización.

La intervención psicomotriz, en el marco educativo, pretende incidir en tres grandes áreas acompañando al niño en:

a) Construcción de la conciencia corporal.

b) Desarrollo de sus capacidades de orientación, organización y estructuración del espacio y del tiempo.

c) Desarrollo de sus habilidades motrices. El objetivo es que el niño pase de unas formas de movimientos básicamente orgánicas e impulsivas organizadas alrededor de fenómenos biológicos y neurológicos concretos, como en los primeros años de vida, a formas de movimiento integrador organizado alrededor de los tres grandes ejes del desarrollo:

1. Madurativo.
- Imitación de movimientos y posturas.
- Marcha, carrera, salto, trepar, cambios posturales, equilibrios…piramide[1]

2. Psicoafectivo.
- Construcción de la imagen corporal.
- Vivencia afectiva del espacio y del tiempo.
- Juego simbólico.

3. Social.
- Juego en parejas o en pequeños grupos.
- Puesta en común verbal…

La intervención psicomotriz debe precisarse teniendo en cuenta su finalidad, sus medios y sus instrumentos, factores estos que delimitan la intencionalidad educativa que queremos darle.

El proyecto de intervención se organiza alrededor de dos grandes ejes:

1) Las sesiones partirán de una propuesta general abierta que enmarcará la actividad y que incidirá en las tres grandes áreas de intervención de psicomotricidad. El juego que surge en el marco de esta propuesta global ofrece la oportunidad de manifestarse espontáneamente eligiendo la actividad, los compañeros y el material disponible preferido sin demasiadas restricciones.

2) En función de la finalidad del proyecto la propuesta general de cada sesión se irá reformulando durante la sesión con la “condición” que acotará la actividad del niño poniéndolo especialmente en relación con el “otro”. La “condición” es el elemento que permite profundizar en la educación de valores. Su introducción ofrece la posibilidad de construirse a través de la relación con el otro, de identificar y vivir por una parte los límites que toda relación conlleva y por otro el enriquecimiento que supone “poner en juego” actitudes y valores.

La relación que debe crearse entre el psicomotricista y el niño debe mantener una doble característica. Por una parte, debe ser una relación asimétrica en la que el psicomotricista deviene una imagen de orden, seguridad y autoridad que enmarca las sesiones y señala los límites y referencias de las actividades y por otra parte, debe poder compaginar la primera con una relación simétrica persona – persona cara a cara siendo un compañero real de juego para el niño.

El papel del psicomotricista debe concretarse en:

a) Momentos de observación en la dinámica del curso.

b) Momentos de reconocimiento y valoración de la actividad y producciones de los niños acercándonos a sus espacio de juego, mirándolos con admiración, haciéndoles algún comentario y poniendo palabras a sus acciones…

c) Momentos, de acuerdo con lo observado de intervención dirigida a situaciones o niños concretos de acuerdo con el proyecto de intervención grupal o individual.

Referencia bibliográfica:

Franc Batlle, N. (2001). La intervención psicomotriz en educación. Revista Iberoamericana de Psicomotricidad y Técnicas Corporales, (1), 5-18. Obtenido el 20 de abril de 2011, de http://www.iberopsicomot.net/2001/num1/1articulo1.pdf

La OMS proporciona orientación acerca de la doble amenaza emergente que plantean la obesidad y la desnutrición




5 DE JUNIO DE 2013 | GINEBRA - Muchos países de bajos y medianos ingresos prestan insuficiente atención al sobrepeso y la obesidad como importantes factores de riego para la salud, y aunque disponen de políticas para luchar contra la desnutrición, no las tienen para frenar la creciente morbilidad debida al sobrepeso y la obesidad, según señala la nueva información difundida hoy por la OMS.

Más del 75% de los niños con sobrepeso viven en países en desarrollo, y en África la prevalencia se ha casi duplicado en los últimos 20 años. Los niños obesos tienen más probabilidades de ser obesos en la edad adulta, lo que entraña un mayor riesgo de diabetes y otras enfermedades.

Con el fin de ayudar a los países a subsanar esas deficiencias en sus políticas la OMS ha divulgado un conjunto de 24 medidas esenciales en materia de nutrición, que ponen de relieve los medios más eficaces para que los países puedan mejorar el estado nutricional de sus habitantes mediante la prevención de la desnutrición y el sobrepeso. Durante el embarazo y la primera infancia numerosos factores pueden influir en el peso futuro del niño y el adulto.

Las intervenciones se orientan a:

  • mejorar la nutrición de las embarazadas y los lactantes;
  • alentar la pronta iniciación de la lactancia natural, la lactancia natural exclusiva en los primeros seis meses y la continuación de la lactancia natural hasta los dos años;
  • promover alimentos sólidos apropiados para los niños pequeños; y
  • administrar suplementos de micronutrientes y alimentos enriquecidos, cuando sea necesario.

«Para evitar una amplia propagación de problemas nutricionales en la próxima generación las instancias normativas deberán prestar urgentemente mayor atención al mejoramiento de la situación nutricional de las mujeres y adolescentes embarazadas, que serán las madres de la próxima generación».

Dr. Francesco Branca
Director del Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo

«Nos encontramos con un creciente número de niños con sobrepeso en países en los que la desnutrición todavía es un problema», dice el Dr. Francesco Branca, Director del Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo de la OMS. «Si bien es vital persistir en los empeños por reducir la desnutrición, el mundo debe hacer mucho más por prevenir y tratar el número cada vez mayor de personas con sobrepeso u obesas que viven en países de bajos y medianos ingresos».

Esos trastornos (desnutrición, obesidad y sobrepeso) son formas de malnutrición cuyas causas y consecuencias están estrechamente relacionadas con deficiencias del sistema alimentario. Un sistema alimentario que no proporciona una cantidad suficiente de alimentos de calidad puede ocasionar tanto un crecimiento insuficiente como un exceso de peso. Un niño deficientemente desarrollado en sus primeros años de vida puede convertirse en un adolescente bajo pero con sobrepeso y, ulteriormente, desarrollar enfermedades crónicas en su vida adulta.

«Para evitar una amplia propagación de problemas nutricionales en la próxima generación las instancias normativas deberán prestar urgentemente mayor atención al mejoramiento de la situación nutricional de las mujeres y adolescentes embarazadas, que serán las madres de la próxima generación», añade el Dr. Branca.

Muchas políticas destinadas a abordar la otra mitad de la «doble carga» de la malnutrición (obesidad y enfermedades relacionadas con la dieta, entre ellas la diabetes, las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares) están mucho más rezagadas, especialmente en África y Asia Sudoriental. Incluso donde existen políticas nacionales para luchar contra la obesidad, con frecuencia no se las aplica en los ámbitos provinciales o de distrito. Solo una tercera parte de los países estudiados reglamentan la comercialización de alimentos para niños, y apenas unos pocos han adoptado medidas para reducir la sal o las grasas de tipo trans en los alimentos.

Sobre la base de estas medidas de nutrición esenciales, los países pueden reducir la mortalidad de los menores de cinco años, mejorar el crecimiento y el desarrollo y aumentar la productividad. Países tales como Brasil, Etiopía y Perú, así como el segundo Estado más poblado de la India, Maharashtra, han alcanzado importantes logros mediante la aplicación de esas medidas.

En todo el mundo, más de 100 millones de menores de cinco años tienen insuficiencia ponderal; 165 millones sufren retraso del crecimiento, o sea, son bajos para su edad (que es un mejor indicador de desnutrición crónica). Se estima que el 35% de todas las defunciones de menores de cinco años guardan relación con la desnutrición. Al mismo tiempo, unos 43 millones de menores de cinco años tienen sobrepeso o son obesos.

«A menos de 1000 días del plazo establecido para la consecución, en 2015, de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, esos informes proporcionan a los países y los asociados para el desarrollo un análisis sumamente necesario de la labor que aún es preciso realizar, y una orientación consolidada acerca de la manera de alcanzar esos objetivos», dice el Dr. Branca.

También hoy se publica una Lancet Series on Maternal and Child Nutrition. La publicación incluye un análisis de los efectos de diversas intervenciones nutricionales en la salud maternoinfantil. Asimismo, esa serie proporciona una estimación del costo necesario para subsanar algunas de las deficiencias identificadas en el examen mundial de políticas en materia de nutrición (US$ 12 600 millones anuales incluidos todos los gastos de suministros y personal).

Notas para los redactores
En mayo de 2012, la Asamblea Mundial de la Salud adoptó una serie de objetivos relacionados con la nutrición, y los países están trabajando con el fin de alcanzarlos para 2025:

  • reducción en un 40% del número de menores de cinco años con retraso del crecimiento (baja estatura para la edad);
  • reducción en un 50% del número de mujeres en edad fecunda con anemia;
  • reducción en un 30% del número de recién nacidos con insuficiencia ponderal;
  • ningún aumento de la proporción de niños con sobrepeso;
  • aumento de la tasa de lactancia natural exclusiva en los primeros seis meses (actualmente 38%) a no menos del 50%;
  • reducción y mantenimiento de la proporción de niños con emaciación (bajo peso en relación con la estatura) a menos del 5% (actualmente 8%).

Para más información sírvase dirigirse a:

Fadéla Chaib
Tel.: +41 22 791 32 28
Móvil: +41 79 475 55 56
E-mail: chaibf@who.int

Mr Glenn Thomas
Tel.: +41 22 791 3983
Móvil: +41 79 509 0677
E-mail: thomasg@who.int

Fuente: OMS

miércoles, 5 de junio de 2013

El Índice de Bienestar en tiempos de crisis: Indicadores económicos vs. Felicidad



Hace poco el Presidente de Uruguay, José Mujica, hizo un discurso muy interesante durante la Conferencia ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20. En su alegato se refirió a muchísimos aspectos pero en sentido general llamó la atención sobre el consumismo desmedido. Como psicóloga al fin y al cabo, me llamó la atención esta frase: “No venimos al planeta para desarrollarnos… venimos a la vida intentando ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Y ningún bien vale como la vida. Esto es elemental”.

En sentido general, Mujica llamaba a la reflexión diciendo que no hemos venido al mundo para acaparar posesiones perfectamente inútiles sino para ser felices. Por eso, en vez de medir el desarrollo de un país a través de su Producto Interno Bruto y demás indicadores económicos, sería interesante evaluar el Índice de Bienestar.

Por supuesto, el Índice de Bienestar no estaría tan profundamente determinado por el nivel adquisitivo de las personas sino que contemplaría factores como la felicidad, la ausencia de enfermedades graves o discapacitantes, el estilo de vida adoptado…

Una mirada a los indicadores de bienestar actuales

Antiguamente el Índice de Bienestar estaba determinado por el Producto Interno Bruto de los países pero ahora la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico se ha planteado nuevos indicadores, entre los que se encuentran: ingresos per cápita, empleo, educación, vivienda, balance vida-trabajo, medio ambiente, salud, compromiso cívico y otros indicadores.

Según estos factores, países como Rusia o Brasil se sitúan a la vanguardia, de la mano de Australia, Suecia y Canadá mientras que España se sitúa en un discreto número 20 entre un total de 36 países analizados.

No obstante, considero mucho más interesante una investigación reciente que realizó ElPozo Alimentación a partir del cual realizaron su propio Índice de Bienestar. Básicamente, entrevistaron a unas 1.000 personas de toda España con edades comprendidas entre los 25 y los 65 años.

Del estudio se apreció que  el 34,2% de las personas intenta llevar una vida saludable pero no siempre lo consiguen, al 27,2% le gustaría cuidarse más y solo el 21,3% está satisfecho con sus hábitos de vida.

Sin embargo, lo más interesante es que al preguntarle por su grado de bienestar, en una escala del 1 al 10, los españoles reconocieron encontrarse en una media de 6,6. La principal fuente de bienestar fue la familia, seguida por la salud física y mental y, en un tercer lugar se ubicaron las relaciones de pareja.

En realidad estos resultados no nos sorprenden ya que muchísimas investigaciones anteriores realizadas en el campo de la Psicología han demostrado que las relaciones interpersonales son nuestra principal fuente de felicidad.

Desafortunadamente, la crisis económica juega en contra. Así lo confirmó el 34,5% de los encuestados, quienes reconocieron que en el último año su nivel de bienestar había disminuido ostensiblemente y que la principal causa era la situación económica.

Resumiendo…

Cuando analizamos el nivel de bienestar de las personas no podemos desligarnos del movimiento de la economía, decir lo contrario sería una utopía porque necesitamos algunas cosas básicas para sobrevivir. Sin embargo, hacer que los indicadores económicos sean preponderantes en un “Índice de Bienestar” me parece excesivo.

¿Por qué? Una vez más Mujica nos da el norte: “Pobre no es el que tiene poco, el pobre es el que necesita infinitamente mucho y desea más y más. Es decir, no podemos caer en el error de equiparar el bienestar con las posesiones, con el poder adquisitivo, con el deseo de tener siempre más aunque no nos sirva para nada.

La crisis es un excelente momento para revisar nuestros hábitos de vida, para deshacernos de todo aquello que no es imprescindible, para aprender a valorar las relaciones humanas y para desechar la mentalidad consumista. Reconozco que deshacerse de todo esto implica un cambio de mentalidad muy grande y quizás al inicio acostumbrarse duele un poco pero es un esfuerzo que se verá recompensado con creces y nos será devuelto en forma de felicidad y una mayor libertad.

Fuente:

(2013, Abril) ElPozo Alimentación toma el pulso al bienestar de la población española. ElPozo.

lunes, 3 de junio de 2013

Un estilo de vida saludable puede compensar el estrés del trabajo, según un estudio



El estrés del trabajo aumenta el riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiaca, pero llevar un estilo de vida saludable puede reducir ese riesgo de forma significativa, según un estudio reciente.

Los investigadores examinaron los datos de más de 102,000 hombres y mujeres, de 17 a 70 años de edad, de Reino Unido, Francia, Bélgica, Suecia y Finlandia. Se clasificó su estilo de vida de acuerdo con una de estas tres categorías: sano, moderadamente malsano o malsano, en función de si fumaban, del alcohol que consumían, de si hacían ejercicio o no, y de la obesidad.

Aquellas personas que seguían un estilo de vida sano no tenían factores de riesgo relacionados con el estilo de vida, mientras que las que llevaban un estilo de vida moderadamente malsano tenían un factor de riesgo. Al estilo de vida malsano le correspondieron dos o más factores de riesgo.

Casi el 16 por ciento de los participantes afirmaron que sufrían de estrés en el trabajo, según el estudio, publicado en la edición del 13 de mayo de la revista Canadian Medical Association Journal.

Durante 10 años, la tasa de enfermedad arterial coronaria fue de 18.4 por cada 1,000 personas para las que sufrían estrés en el trabajo y de 14.7 por cada 1,000 personas para las que no tenían ese tipo de estrés. La tasa de enfermedades cardiacas en las personas con un estilo de vida malsano fue casi de 31 por cada 1,000 personas, mientras que para las que llevaban un estilo de vida sano fue de 12 por cada 1,000 personas.

Cuando se consideraron juntos el estilo de vida y el trabajo, la tasa de enfermedades cardiacas fue de 31.2 por cada 1,000 para las personas que sufrían de estrés en el trabajo y un estilo de vida malsano, y alrededor de 15 por cada 1,000 para las que tenían estrés y llevaban un estilo de vida sano.

"Los participantes con un riesgo de enfermedad arterial coronaria más alto fueron los que afirmaron que estaban estresados en su trabajo y llevaban un estilo de vida malsano; los que se estresaban en el trabajo y llevaban un estilo de vida sano tuvieron aproximadamente la mitad de riesgo de esa enfermedad", afirmaron el Dr. Mika Kivimaki, del departamento de epidemiología y salud pública del Colegio Universitario de Londres, y colegas en un comunicado de prensa de la revista.

"Estos datos observacionales sugieren que llevar un estilo de vida sano podría reducir de forma sustancial el riesgo de enfermedad arterial coronaria en las personas que padecen de estrés en el trabajo", añadieron.

No es suficiente con aconsejar sobre la manera de manejar el estrés, indicaron. "Los profesionales clínicos podrían tomar en consideración la posibilidad de prestar una mayor atención a los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida en los pacientes que sufren de estrés en el trabajo", concluyeron los investigadores.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare