lunes, 29 de julio de 2013

Un pequeño cuento para reflexionar sobre nuestra forma de reflexionar



Durante la segunda guerra mundial un "experto" inglés decidió enfrentar el gravísimo problema de los numerosos aviones de la Royal Air Force derribados en territorio enemigo, mediante un estudio de las debilidades del fuselaje para reforzar los puntos de perforación observados en los aviones que regresaban de la incursión. Después de un cuidadoso registro de los puntos débiles se procedió a implantar el programa de blindaje. Cuando estaban iniciando el reforzamiento un joven y analfabeto soldador la comento al Lord Almirante que visitaba el taller: "Disculpe creo que cometemos un grave error; lo que debemos reforzar son los puntos del fuselaje en donde NO aparecen perforaciones" El Lord Almirante pensó para sí: "Estos Galeses siempre dando la nota" y condescendiente le pidió que explicara su absurda propuesta. "Mi Lord -dijo el inexperto joven-, es muy simple, si los aviones que regresan tienen estas perforaciones quiere decir que no son peligrosas, ya que regresan; seguramente los que perforan en otras partes son los derribados"

Fin.

jueves, 18 de julio de 2013

Jugar es educar

pic post vital

Los jardines de infantes y las instituciones de educación inicial tienen una marca distintiva que las diferencias de las escuelas: son sitios donde los niños juegan.

Mientras que en la escuela el niño aprende mediante la enseñanza, que es la transmisión de información y conocimientos, la educación inicial entiende que el niño aprende jugando. El juego es el proceso que la naturaleza ha creado para que los pequeños seres humanos descubran el mundo, se relacionen con él y se apropien de sus leyes. Es, sin lugar a dudas, el principal medio de acceso, encuentro, diálogo e interacción con el mundo exterior y, a su vez, permite la construcción del mundo interior del niño.

Hace algunos años se veía a la educación inicial como una preparación para la educación primaria, era accesible sólo a unos pocos niños y no formaba parte de la enseñanza obligatoria. Por lo tanto, no tenía espacio en el presupuesto educativo, no era una de las metas de quienes diseñan los programas de educación, ni tampoco despertaba mayormente el interés de los investigadores. En aquellos tiempos de abandono y soledad, la educación inicial tenía libertad para organizar su programación didáctica. La ludicidad, la iniciativa propia de cada niño y su ritmo, aprender jugando – el principio froebeliano más puro y original – dictaban la pedagogía para la primera infancia.

Con el descubrimiento, por varias ciencias, de la importancia de los primeros años de vida en la formación de la inteligencia y en la construcción de las estructuras cognitivas, sociales y afectivas, se condujo el interés de los gobiernos a la educación inicial y esto la convirtió en la primera etapa de la educación básica. Con este cambio, varios sistemas de enseñanza y escuelas cambiaron la pedagogía de la infancia por objetivos y métodos formales de enseñanza  medidos a través de exámenes.

Hoy en día, existen estudios longitudinales que ponen en duda si empezar más temprano la enseñanza formal de matemáticas y lenguaje conduce al alumno a un rendimiento más exitoso en la escuela. Por ejemplo, en Alemania se condujo una reforma educativa en 1970 donde se cambió el énfasis de la  mayoría de los jardines de infantes del juego al desempeño cognitivo de los niños. Un grupo de investigadores siguió de cerca la experiencia de 50 centros de educación inicial y los resultados fueron que a los diez años de edad, los niños que jugaban en su primera infancia eran sobresalientes en varios aspectos: estaban más adelantados en lectura y matemáticas y mejor adaptados social y emocionalmente. Estos niños superaban a los demás en creatividad, en inteligencia, en lenguaje expresivo y en otras habilidades. Como consecuencia de este estudio, los centros de educación inicial alemanes volvieron a la pedagogía del juego como centro (forma y contenido) del aprendizaje.

Así como los cocheros ponen viseras a los caballos para evitar que se distraigan y lograr que éstos caminen más rápido, el sistema educativo de hoy “pone viseras” a los alumnos para que no se distraigan con cosas que no pertenecen al objetivo inmediato del aprendizaje. En esta analogía los maestros funcionan como cocheros del currículo y las pautas de aprendizaje serían la zanahoria atada a la punta del palo, medio metro por delante del  caballo para que éste se  apresure en su dirección y así tire la carreta con más determinación y prisa. Sin embargo, no está comprobado que esta zanahoria funcione.

Vital Didonet es profesor, especialista en educación inicial. Su trabajo se concentra en temas relacionados con las políticas públicas por la primera infancia, en la defensa y promoción de los derechos del niño, y especialmente en la educación inicial.

Publicado por: Guest blogger
Por Vital Didonet
Banco Interamericano de Desarrollo

sábado, 13 de julio de 2013

El estrés laboral afecta a todos en la familia










Cuando el estrés del trabajo contamina la vida personal, el bienestar de la familia también puede sufrir, sugiere una nueva evidencia.

Una conferencia reciente sobre el trabajo, el estrés y la salud, patrocinada por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud Laborales de EE. UU., incluyó investigación sobre los lugares de trabajo que respaldan a la familia y la influencia de los supervisores (para bien o para mal) sobre la salud de los empleados.

"Los resultados de la encuesta varían, pero se puede hallar un gran número de individuos que reportan que el trabajo es la mayor fuente de estrés en sus vidas", lamentó Michael Ford, profesor asistente de psicología en la Universidad de Albany y la Universidad Estatal de Nueva York.

"Al mismo tiempo, todos tenemos una vida fuera del trabajo", comentó Ford. "También debemos seguir comprendiendo cómo esto afecta al bienestar psicológico y físico de la población. Creo que es algo con quienes muchas personas pueden identificarse".

Otra presentadora en la conferencia de Los Ángeles explicó que cuando se trata del estrés relacionado con el trabajo, las consecuencias de salud son abarcadoras. Leslie Hammer es profesora de psicología de la Universidad Estatal de Portland en Oregón, y directora del Centro de Trabajo, Estrés Familiar, Seguridad y Salud.

"Observamos problemas con los niveles altos de estrés laboral y de estrés en la vida laboral", señaló Hammer. "Vemos unos mayores niveles de síntomas de depresión. También vemos un aumento en los niveles de resultados negativos de salud. La enfermedad cardiovascular tiene un vínculo claro con la presión laboral. Vemos problemas de obesidad. Vemos quejas generales de la salud física".

Las conductas positivas de salud pueden quedar descartadas, añadió.

"Cuando las personas están estresadas en el trabajo, cuando los supervisores en realidad no respaldan los problemas que rodean a la vida laboral, vemos más conductas negativas de salud en cuanto a unas malas elecciones alimentarias, unos niveles más bajos de ejercicio y una peor higiene del sueño", advirtió Hammer.

El estrés laboral también afecta a las relaciones.

"La calidad del matrimonio se ve dañada, sin duda alguna", advirtió Hammer. "La calidad de la relación se reduce. Cuando se experimenta un estrés o una presión negativa, un estrés en la vida laboral, uno termina pasándoselo a la pareja o a los hijos, y resulta en un estrés y una presión similares en esos miembros de la familia".

En el estudio de Ford que comparó lugares de trabajo estadounidenses y chinos, halló que las personas que se hallaban en ambientes laborales comprensivos tendían, a su vez, a ser cónyuges más comprensivos.

Hammer comentó que "en la literatura de investigación, hay evidencia correlativa de que cuando los padres están más estresados, los hijos están más estresados. Los niños experimentan ese estrés, y se manifiesta en el cumplimiento en las cuestiones de salud y en dificultades conductuales".

Los gerentes y los supervisores son una fuente importante de respaldo en el trabajo... o de estrés.

"La falta de respaldo o las conductas abusivas de parte del supervisor pueden afectar a la vida en el hogar, tanto en términos del tiempo y la energía que roba a las personas como por su efecto sobre el estado de ánimo", dijo Ford. "Por supuesto, eso puede potencialmente afectar a la vida de los familiares".

¿Cuál es la diferencia entre un buen y un mal supervisor?

Un gerente no comprensivo, apuntó Hammer, "será totalmente desconsiderado ante las necesidades no laborales de sus empleados".

"A veces, los jefes malos presentan los horarios en el último minuto, de forma que las personas que tienen responsabilidades familiares o no relacionadas con el trabajo (lo que sea, no solo la familia) tienen que reajustar todas sus vidas no laborales para encajar sus horarios de trabajo", comentó. "Cuando los supervisores en realidad no permiten el control sobre el horario y el trabajo, eso conduce a unos niveles altos de estrés".

Hammer y su colega Ellen Kossek de la Universidad Estatal de Michigan entrenan a los supervisores para que den un mayor respaldo a las familias, y están terminando una investigación a gran escala sobre los efectos del entrenamiento.

"En primer lugar, el entrenamiento se enfoca en proveer respaldo emocional", dijo Hammer. "Enseñar a los supervisores [que] simplemente escuchar a los empleados, prestarles atención y mostrar que les importa es increíblemente útil. No es física cuántica, pero hallamos que muchos supervisores no lo hacen".

El entrenamiento comienza con una encuesta en el lugar de trabajo, que por lo general revela una desconexión. Cuando se trata de un conflicto entre el trabajo y la familia, los administradores tienden a pensar que dan un mayor respaldo que lo que los trabajadores perciben.

Los supervisores pueden contribuir a una atmósfera más saludable al demostrar su propio equilibrio entre el trabajo y la vida, "en el sentido de que cuidan su propio trabajo, vida e integración familiar, y de que, por ejemplo, sacan el tiempo para ir al juego de básquetbol o de béisbol de sus hijos", dijo Hammer.

Una dificultad es convencer a las organizaciones de que aunque respalden a la familia el trabajo sigue realizándose.

"Las empresas pagan la atención de salud y se ven afectadas cuando los trabajadores faltan al trabajo, y lo que vemos es que unos niveles más altos de estrés se relacionan con unos niveles más altos de ausentismo y de problemas y quejas de salud", advirtió Hammer. "Las empresas pueden prestar atención y comprender lo que pueden hacer para aliviar ese estrés. Impulsará sus resultados, además de los resultados de salud y bienestar de sus empleados".

Fuente: HealthDay, traducido por Hispanicare

lunes, 8 de julio de 2013

Mantener la mente ocupada reduce la pérdida de memoria



NUEVA YORK (Reuters Health) - Quienes dedican mucho tiempo a la lectura, la escritura u otras formas de procesar nueva información perderían la memoria y otras habilidades cognitivas más lentamente con la edad.

Un equipo halló que mantenerse "cognitivamente activo" en la juventud y la madurez está asociado con un mejor rendimiento en las pruebas de memoria a los 80 años.

Esto se comprobó también a través de las autopsias de los cerebros de los participantes que murieron y al tener en cuenta los cambios que indican la aparición de trastornos cognitivos, como el Alzheimer temprano.

"Existe una controversia sobre por qué un estilo de vida cognitivamente activo está asociado con (un menor riesgo de) deterioro cognitivo", dijo el autor principal, Robert Wilson, del Centro Médico de la Rush University, en Chicago.

"Una teoría es que el sedentarismo cognitivo es una consecuencia de una enfermedad subyacente y no un factor de riesgo", agregó.

Pero Wilson indicó que el estudio sugiere que la explicación no sería que los cerebros más enfermos serían menos activos en la tercera edad.

Con su equipo, desde 1997, le preguntó a más de 1.600 adultos mayores con qué frecuencia iban a una biblioteca, escribían cartas y buscaban información cuando eran niños, adultos y adultos mayores. Luego, les evaluaron la memoria y la función cognitiva anualmente para conocer su evolución.

Los nuevos resultados pertenecen a 294 de esos participantes que murieron cuando tenían alrededor de 89 años, a los que se les realizó una autopsia de cerebro para identificar cambios cognitivos.

Cada uno había realizado unos seis test cognitivos durante el estudio; 102 habían desarrollado demencia y 51 tenían un deterioro cognitivo leve.

Las habilidades cognitivas y la memoria se deterioraron un 48 por ciento más rápido en aquellos con poca actividad cognitiva y un 32 por ciento más lento en los más activos cognitivamente.

Además, la pérdida de función cognitiva se aceleró un 42 por ciento en quienes rara vez leían y escribían en la niñez y la juventud, y se retrasó un 32 por ciento en los participantes muy activos cognitivamente.

"Esto confirma que el efecto de la actividad cognitiva está por encima de todo factor asociado con una patología", dijo Charles Hall, de la Escuela de Medicina Albert Einstein, en Nueva York.

"Durante mucho tiempo pensamos que la actividad cognitiva no produciría ningún daño y hasta sería positiva, y esto lo confirma", agregó.

El estudio, publicado en la revista Neurology, no prueba que estar mentalmente activos proteja del deterioro cognitivo. Pero Wilson consideró que los resultados se "acercan a eso".

"Un estilo de vida cognitivamente activo es bueno para la salud cerebral en la tercera edad", sostuvo y recomendó optar por actividades estimulantes y desafiantes que se puedan sostener durante el envejecimiento.

FUENTE: Neurology, online 3 de julio del 2013
Reuters Health