viernes, 11 de marzo de 2016

Qué tal si me perdono



Me he sentado a tomar un café conmigo mismo, frente al espejo y me descubrí alzándome la ceja como siempre, entonces me dijo a mí mismo; ¡ya estuvo bueno de ser tan duro! Y que lo mejor era simplemente perdonarme.

Me perdono por dejarme en último lugar infinidad de veces…

Me perdono por hacerme pedazos para completar a otros…

Me perdono por no tener tiempo para mí…

Me perdono por no hacerme caso, y tropezar con el mismo obstáculo una y mil veces…

Me perdono por poner mi salud como un pendiente y no como una prioridad…

Me perdono por haber hablado de más…

Me perdono por haberme callado…

Me perdono por confundir reasignación con tolerancia…

Me perdono por mentirme…

Me perdono por no verme al espejo más seguido…

Me perdono por no ser más amable conmigo mismo…

Me perdono por no tenerme paciencia no constancia…

Me perdono por ser tan rudo cuando se trata de mi…

Me perdono no encajar en un molde…

Me perdono por no permitirme muchas cosas…

Me perdono por no disfrutar de otras tantas…

Me perdono por no valorar los momentos que valen la pena y darme cuenta muy tarde…

Me dije a mí mismo, debemos aprender a soltar, a dejar ir y sobre todo; ¡a perdonar! Debemos hacer frente común contra el mundo que está en nuestra contra… Simplemente es el mundo y la gente es gente con lo bueno y con lo malo, a veces solo estamos parados en el camino equivocado con alguien que viene a todo pulmón y nos arrasa sin miramientos.

No hay explicaciones ni justificaciones, es así y así sucede.

¿Sabes? Le dije a mi niño interior que necesito tu abrazo, tu complicidad, he aquí el trato… Menos reproches y más amor, menos revivir el momento y más perdón, ¿y si me perdono? Ampliamente y de verdad, sin echarme en cara después mis errores, sin pensar en un problema toda la noche, sin sentir una punzada con un recuerdo corrupto cruzando la mente, ¿y si perdono mis errores y mi pasado?

Si, me perdono, me acepto, me acomodo las piezas y me reseteo la memoria y el corazón para poder perdonarme… ¡Si, me perdono para empezara vivir!



Fuente: Maritza Sánchez, Desde Instagram @psicomami, Directora de @psicomamicenter

1 comentario:

Laura dijo...

Excelente reflexión de la autora del texto, Stephany Capetillo o Male Capetillo Cabrera. Puedes encontrar más de estos textos en su facebook: https://www.facebook.com/s.stephany.cabrera